En un hecho significativo para la política nepalí, Balendra Shah, conocido como Balen, asumió el cargo de primer ministro el 27 de marzo tras lograr una contundente victoria en las elecciones del 5 de marzo. Este ingeniero de formación y artista del rap underground ha saltado a la fama no solo por su música, sino también por su capacidad de conectar con una generación que se siente marginada y frustrada por el sistema político tradicional.

Desde sus inicios en el mundo del rap, Balen ha utilizado su plataforma para criticar la corrupción y la desigualdad que imperan en Nepal. Sus letras no solo reflejan el descontento social, sino que han resonado profundamente en el corazón de muchos jóvenes. Este mismo mensaje, que ha ido ganando fuerza a lo largo de los años, se convirtió en el himno de un movimiento juvenil que, en septiembre pasado, desencadenó protestas masivas que llevaron a la caída del gobierno anterior en menos de 24 horas. Dichas manifestaciones, que dejaron un saldo trágico de más de 70 muertos y 2000 heridos, mayormente jóvenes, marcaron un punto de inflexión en la lucha por un cambio real en el país.

La ascensión de Balen a la política no se dio en el marco de las estructuras tradicionales. Su estrategia se ha basado en el uso de redes sociales y un mensaje directo que ha apelado a la necesidad urgente de reformas en el sistema. Esto ha sido clave en su conexión con los votantes jóvenes, quienes han visto en él una figura que representa sus anhelos y aspiraciones. Nacido en 1990 en Katmandú, su carrera en la música despegó tras ganar en 2013 una batalla de rap, donde sus letras se convirtieron en un reflejo del descontento generacional.

El terremoto de 2015, que devastó gran parte del país, también contribuyó a cimentar su imagen pública, ya que Balen participó activamente en las labores de rescate y reconstrucción. Este compromiso social, sumado a su formación académica en ingeniería, le ha permitido presentar una visión más técnica y enfocada en soluciones a los problemas que enfrenta Nepal. En 2022, Balen se lanzó al ámbito político al ser elegido alcalde de Katmandú como candidato independiente, consolidando así su popularidad entre las nuevas generaciones.

El analista político Sanjeev Humagain describe a Balen como un líder que ha logrado combinar un discurso populista con una conexión digital efectiva con los jóvenes votantes, además de mostrar una disposición a desafiar a las instituciones tradicionales. Su capacidad para adaptarse a las demandas del electorado, priorizando la acción sobre las palabras, ha sido fundamental en su ascenso.

A medida que se acercaban las elecciones de marzo, la candidatura de Balen fue inicialmente recibida con escepticismo, pero a medida que avanzaba la campaña, logró captar el apoyo de votantes desencantados con los partidos tradicionales. Su conexión personal con los electores fue notable, recibiendo muestras de afecto y apoyo en cada rincón que visitaba. Finalmente, su postulación en la circunscripción de Jhapa-5, un bastión del ex primer ministro K.P. Sharma Oli, resultó en una victoria aplastante: 68.348 votos para Balen frente a 18.734 para Oli, un resultado que sorprendió al establecimiento y simbolizó un claro rechazo a la élite gobernante.

La llegada de Balen al poder representa no solo un cambio en el liderazgo, sino también un reflejo de la transformación social que está viviendo Nepal. Su gobierno promete ser un espacio donde se escuchen las voces de las nuevas generaciones, quienes han clamado por un sistema más justo y equitativo. Así, la figura de Balen se erige como un símbolo de esperanza para muchos, en un país que busca dejar atrás la corrupción y la desigualdad que han marcado su historia reciente.