La creciente popularidad de los medicamentos para la pérdida de peso, especialmente aquellos pertenecientes a la clase de los GLP-1, ha comenzado a generar preocupación en el ámbito de la salud en Estados Unidos. Se estima que entre un 5% y un 10% de los grandes empleadores planea eliminar la cobertura de estos fármacos en 2027, justo en un momento en que su demanda ha alcanzado picos significativos. Esto se debe, en parte, a la reciente introducción de versiones orales de estos medicamentos, que han facilitado su acceso a un público más amplio.
A pesar de que los precios unitarios de los GLP-1 han disminuido, el costo total para los empleadores ha aumentado considerablemente, ya que más personas están optando por estos tratamientos. Según la consultora de beneficios Mercer, se espera que el 5% de las empresas con más de 500 empleados deje de cubrir estos medicamentos el próximo año. En un análisis más amplio, el Business Group on Health ha informado que el 10% de los empleadores que actualmente financian estos fármacos están considerando retirarse de esta cobertura dentro de cuatro años.
Los medicamentos GLP-1 son conocidos por imitar una hormona intestinal que ayuda a reducir el apetito y controlar el azúcar en sangre. Entre los más populares se encuentran Wegovy, de Novo Nordisk, y Zepbound, de Eli Lilly, que hasta el presente solo estaban disponibles en forma de inyecciones semanales. Sin embargo, en 2026, Wegovy fue lanzado en formato de pastilla, seguido por el lanzamiento de Foundayo, la versión oral de Eli Lilly, en abril de 2023. Ambos medicamentos tienen un precio inicial aproximado de USD 149 mensuales, accesibles a través de los sitios web de los laboratorios o mediante la plataforma gubernamental TrumpRx.gov.
El problema radica en la falta de transparencia en las negociaciones de precios. Lauren Remspecher, directora de Purchaser Business Group on Health, apuntó que muchas empresas terminan pagando más a través de intermediarios del sector que lo que un paciente pagaría al adquirir el medicamento de manera directa. Esta situación pone en evidencia la necesidad de mayor claridad en los costos asociados a la cobertura de medicamentos, lo que permitiría a los empleadores identificar oportunidades de ahorro.
Louis Zollo, especialista en farmacéutica de la consultora Segal, subrayó que, a pesar de la disminución en el costo unitario de los GLP-1, la población de pacientes no deja de aumentar. Este fenómeno ha llevado a que más personas, especialmente aquellas reacias a las inyecciones, se sientan atraídas por las nuevas versiones orales de los medicamentos, lo que ha mantenido los costos totales en niveles elevados para los empleadores.
Datos clínicos indican que las nuevas versiones orales, como Foundayo, logran una reducción del peso corporal de hasta un 11%, mientras que Wegovy oral alcanza un 14%. Aunque estos porcentajes son inferiores a los de las inyecciones, son suficientes para captar la atención de millones de pacientes. La consultora Aon ha observado dos tendencias: por un lado, pacientes que ya utilizaban inyectables están migrando a las opciones orales, y por otro lado, nuevos usuarios optan directamente por la vía oral, lo que podría llevar a una caída adicional en la cobertura corporativa durante 2027.
En la actualidad, un 67% de los grandes empleadores en Estados Unidos ofrece cobertura para los medicamentos GLP-1 en sus planes de salud. Sin embargo, con las proyecciones de recortes en la cobertura, se abre un debate sobre el futuro del acceso a estos tratamientos y el impacto que tendrá en la salud pública. La situación exige una revisión crítica de las políticas de salud y una reflexión sobre cómo equilibrar el acceso a tratamientos efectivos con la viabilidad económica de su cobertura a largo plazo.



