Al menos 35 personas murieron como consecuencia del terremoto de magnitud 7,1 en la escala abierta de Richter que sacudió a primera hora del martes la isla japonesa de Kyushu. La cifra fue informada este viernes por las autoridades de la prefectura de Kumamoto, señalada como la zona más afectada por el sismo.

Entre las víctimas se encuentran personas que estaban en el centro comercial Aeon, en la ciudad de Kashima, que se derrumbó y registró una explosión inmediatamente después del temblor. Los equipos de emergencia rescataron a doce personas entre los escombros: siete murieron y las restantes resultaron heridas.

En tanto, once personas fueron rescatadas en una fábrica de papel de la ciudad de Yatsushiro, donde varias chimeneas de extracción sufrieron graves daños. Nueve de las personas involucradas en ese incidente perdieron la vida, según informaron las autoridades.

La Agencia Meteorológica de Japón advirtió que la actividad sísmica continúa en una extensa zona del país y alertó sobre la posibilidad de que se registren nuevas sacudidas fuertes durante los próximos días.

Frente a la emergencia, la primera ministra Sanae Takaichi explicó que el Gobierno está aplicando una modalidad de asistencia denominada "ayuda proactiva". El mecanismo consiste en enviar recursos a las áreas afectadas de manera preventiva, antes de que las comunidades damnificadas los soliciten formalmente.

De acuerdo con lo informado por la jefa de Gobierno, las autoridades están concentrando la ayuda en el envío de alimentos, agua y papel higiénico, entre otros artículos básicos. El material disponible no aporta más detalles sobre el resto de los elementos incluidos en el operativo de asistencia.