Al menos 28 personas murieron como consecuencia del terremoto de magnitud 7,1 que sacudió a primera hora del martes la prefectura de Kumamoto, en la isla japonesa de Kyushu. El movimiento telúrico fue seguido por otro sismo de magnitud 6,1 registrado en la misma zona, de acuerdo con el portavoz gubernamental Minoru Kihara, quien informó la actualización de la cifra de víctimas este jueves.
Entre los fallecidos hay personas que se encontraban en el centro comercial AEON de la ciudad de Kashima, un edificio que se derrumbó y sufrió una explosión poco después del temblor. También se registraron víctimas en una fábrica de papel de la ciudad de Yatsushiro, donde varias chimeneas resultaron gravemente dañadas, según precisó la prefectura de Kumamoto.
La emergencia obligó a trasladar a más de 10.000 personas a centros de evacuación. En ese contexto, la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, se comprometió este miércoles a acelerar la entrega de ayuda urgente para los damnificados, tras encabezar una reunión de gestión de la crisis.
Takaichi explicó que el Gobierno aplica una estrategia de “ayuda proactiva”, que consiste en enviar suministros a las zonas afectadas de manera preventiva, incluso antes de que las comunidades damnificadas los soliciten. La asistencia incluye alimentos y agua, mientras continúan las tareas de respuesta tras los terremotos.



