La crisis humanitaria en Venezuela se profundiza tras los devastadores terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron el país el 24 de junio. Hasta la fecha, se ha reportado un aumento significativo en el número de víctimas, alcanzando un total de 3.535 fallecidos, lo que representa un incremento de 193 personas en comparación con el día anterior. Las autoridades venezolanas trabajan en conjunto con Estados Unidos para abordar la reconstrucción de la infraestructura afectada, en un esfuerzo por mitigar las consecuencias de esta tragedia.
Las cifras oficiales indican que más de 16.740 personas han resultado heridas y alrededor de 17.854 han perdido sus hogares. Para proporcionar asistencia a los afectados, se han establecido 82 campamentos transitorios en diversas regiones del país, donde se atiende a quienes han sido desplazados por la catástrofe. Además, el operativo de rescate ha logrado sacar a 6.462 personas de los escombros, lo que refleja la magnitud de la emergencia y la urgencia de las acciones en curso.
En un contexto de colaboración internacional, el jefe del Comando Sur de EE.UU., Francis Donovan, llegó a Caracas para reunirse con Delcy Rodríguez, la presidenta interina venezolana. Este encuentro forma parte de un esfuerzo más amplio para desarrollar una nueva agenda de cooperación que apoye la reconstrucción de las áreas devastadas, particularmente en La Guaira, una de las regiones más afectadas por los terremotos. Rodríguez ha indicado que se encuentra en conversación con el Departamento de Estado de EE.UU. y el Fondo Monetario Internacional (FMI) para obtener recursos que faciliten la recuperación del país.
A medida que el país busca volver a la normalidad, se han anunciado planes para reanudar los vuelos comerciales en una pista paralela del Aeropuerto Internacional de Maiquetía Simón Bolívar. Este aeropuerto, que es el principal del país, sufrió graves daños debido a los sismos. La presidenta Rodríguez ha realizado inspecciones en el lugar y ha prometido un plan inmediato para reactivar las operaciones aéreas, aunque aún no se ha confirmado una fecha específica para el reinicio de los vuelos comerciales.
En medio de la tragedia, los familiares de las víctimas han hecho un llamado a detener la demolición de edificios que se encuentran al borde del colapso, argumentando que todavía hay cuerpos por recuperar. Según el gobernador del estado, José Alejandro Terán, se han identificado alrededor de 2.400 cuerpos mediante tecnología forense avanzada, aunque 231 de ellos permanecen sin ser reclamados por sus seres queridos. Esta situación ha llevado a la apertura de fosas para el entierro de las víctimas, lo que ha generado preocupación y malestar entre la población.
La situación en el sistema de salud y educativo también es crítica. Según un informe de Unicef, al menos 38 hospitales y 432 escuelas han sufrido daños a raíz de los terremotos. Muchas de estas instituciones educativas están siendo utilizadas como refugios y necesitarán ser rehabilitadas antes de que comience el nuevo ciclo escolar en septiembre. A pesar de los impactos en las infraestructuras, Venezuela ha reanudado las clases en 18 de los 24 estados que no fueron severamente afectados por los sismos, lo que refleja el esfuerzo por restaurar la normalidad en medio de esta crisis.



