En un paso significativo en su política de seguridad y justicia, el Gobierno argentino ha declarado oficialmente al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) como una organización terrorista. Esta decisión fue comunicada el martes mediante un comunicado emitido desde la Casa Rosada, donde se subrayó la vinculación del grupo con los atentados sufridos por el país en los años 1992 y 1994, que dejaron un profundo impacto en la sociedad argentina. Los ataques a la Embajada de Israel y a la AMIA, que causaron numerosas muertes y heridos, son considerados entre los episodios más trágicos de la historia reciente del país.
El Gobierno argentino, al realizar esta declaración, enfatizó que el CGRI ha estado involucrado en la planificación y ejecución de estos actos de terrorismo, bajo la dirección de altos funcionarios del régimen iraní. En su comunicado, se destacó que los atentados de 1992 y 1994 fueron perpetrados con la colaboración de Hezbolá, el grupo libanés que actúa como brazo operativo del IRGC en la región. Los hechos de violencia, que resultaron en la muerte de 29 personas en el primer ataque y 85 en el segundo, continúan siendo una herida abierta en la memoria colectiva del país, lo que hace que esta decisión del Ejecutivo resuene con gran peso simbólico y político.
A través de este pronunciamiento, el Gobierno argentino busca no solo reafirmar su compromiso con la justicia, sino también rendir homenaje a la memoria de las víctimas y sus familias, quienes durante más de tres décadas han clamado por verdad y justicia. Javier Milei, presidente de la Nación, subrayó que esta medida representa un intento por saldar una deuda histórica con aquellos que sufrieron las consecuencias de estos atentados. A su vez, se busca fortalecer la seguridad nacional y la cooperación internacional en la lucha contra el terrorismo.
La inclusión del CGRI en el Registro Público de Personas y Entidades vinculadas a Actos de Terrorismo y su Financiamiento (REPET) permite que se apliquen sanciones financieras y restricciones operativas contra el grupo. Esto se traduce en un esfuerzo por limitar su capacidad de operar dentro del país, así como proteger el sistema financiero argentino de posibles actividades ilícitas. La decisión también envía un mensaje claro de rechazo al terrorismo y al crimen organizado, alineando a Argentina con los esfuerzos internacionales en la materia.
Además, el Gobierno ha señalado que las investigaciones judiciales y de inteligencia han arrojado información que vincula directamente a funcionarios iraníes con la planificación de estos atentados. Aún persisten alertas rojas de Interpol sobre varios ciudadanos iraníes, incluidos figuras clave como el exministro de Defensa Ahmad Vahidi, quien recientemente asumió un cargo destacado en el CGRI. Esta situación pone de relieve la complejidad de la relación entre Argentina e Irán, un tema que ha estado en el centro del debate político y diplomático durante años.
Con esta declaración, el Gobierno de Milei no solo busca abordar el pasado, sino también prevenir futuros actos de violencia en el territorio argentino. La decisión es parte de una estrategia más amplia que incluye un mayor control sobre las actividades de grupos considerados terroristas y una colaboración más estrecha con socios internacionales para combatir el terrorismo. La postura del Ejecutivo se manifiesta en su compromiso de alinearse con las naciones occidentales en la lucha contra el extremismo y en la defensa de los derechos humanos, un objetivo que espera consolidar en el contexto global actual.



