En las últimas décadas, las exportaciones argentinas hacia China han disminuido notablemente, a pesar de que el país asiático se mantiene como el segundo mayor destino para los productos nacionales. Este fenómeno ha generado preocupación en el sector comercial argentino, que observa cómo la participación de sus bienes en la canasta de importaciones chinas ha caído drásticamente. Especialistas en comercio exterior han comenzado a analizar estrategias para recuperar el terreno perdido, identificando diez productos que podrían ser claves para mejorar el posicionamiento argentino en el mercado chino.
Un estudio elaborado por el Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la UBA indica que en la última década, los bienes exportados por Argentina representaron apenas el 0,3% del total de importaciones de China. Esta cifra contrasta con el doble de participación que se registraba a inicios del siglo XXI. El informe también destaca que la mayoría de las ventas argentinas a China se concentran en commodities, aunque se ha observado una ligera diversificación en los productos exportados. A pesar de este cambio, la dependencia de la soja sigue siendo alta, aunque otros productos como la carne, el litio y el sorgo han comenzado a ganar protagonismo en los últimos años.
Bajo esta premisa, el IIEP ha identificado un potencial exportador en diez bienes que Argentina ya comercializa con otros países y que China también importa de América Latina. La mayoría de estos productos pertenecen al sector agroindustrial, lo que refleja la capacidad de Argentina para competir en un mercado que ha comenzado a diversificarse. Según el análisis, la existencia de un potencial competitivo en la región podría abrir nuevas oportunidades de negocio, eliminando la percepción de que la falta de participación argentina en el mercado chino se deba únicamente a la distancia geográfica.
Los datos son elocuentes: a pesar de la distancia, varios países de la región han logrado establecer un comercio sólido con China. Por ejemplo, Chile y Perú, que cuentan con acuerdos de libre comercio con el gigante asiático desde hace más de 20 años, han logrado exportar montos significativamente superiores a los de Argentina, alcanzando cifras de u$s2.000 y u$s750 por habitante, respectivamente. En contraste, Argentina apenas supera los u$s100, mientras que Brasil y Uruguay, sin acuerdos bilaterales, han logrado vender 5,6 y 3,5 veces más que Argentina.
El informe del IIEP también hace hincapié en que, para cuatro de los productos analizados, la expansión de las exportaciones dependerá en gran medida de la aprobación de protocolos sanitarios. Los productos en cuestión son el maíz, el pollo trozado, la nuez con cáscara y las ciruelas secas. En particular, el maíz y el pollo son de suma importancia, dado que China importa alrededor de u$s2.500 millones de estos productos, siendo Brasil su principal proveedor. Argentina, por su parte, tiene a Vietnam como su principal destino para ambos bienes.
La situación actual presenta una oportunidad única para que Argentina revalúe su estrategia de exportación hacia China. La mejora en la articulación entre el sector público y privado, así como el aumento de la productividad y el cumplimiento de normativas sanitarias, son factores cruciales que determinarán el futuro del comercio argentino con el país asiático. En este contexto, el desafío será no solo recuperar el terreno perdido, sino también posicionar al país como un proveedor competitivo en el mercado chino.
Con el objetivo de revertir esta tendencia, se vuelve fundamental que las autoridades argentinas trabajen en la implementación de políticas que faciliten el acceso a mercados internacionales y, al mismo tiempo, que promuevan la diversificación de productos de mayor valor agregado. Este enfoque podría no solo beneficiar a la economía argentina, sino también fortalecer las relaciones comerciales con uno de los actores más influyentes del comercio global.



