Ana Alonso, destacada esquiadora de montaña, experimentó un inesperado contratiempo el otoño pasado cuando fue atropellada mientras entrenaba, un hecho que afectó sus planes deportivos. Este accidente no solo interrumpió su preparación, sino que también desafió su capacidad de recuperación y determinación. A pesar de las secuelas, Alonso logró regresar a la élite del esquí de montaña, obteniendo dos medallas de bronce en los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina d’Ampezzo 2026. En sus propias palabras, este logro ha requerido un esfuerzo físico y mental notable, y espera que el incidente quede como una mera anécdota en su trayectoria.
En una reciente declaración, la atleta granadina reveló que el trabajo para alcanzar un estado óptimo de competencia fue monumental. Antes del accidente, su rutina incluía entrenamientos de fuerza entre dos y tres veces por semana, dedicando una hora a cada sesión. Sin embargo, la recuperación la llevó a intensificar su compromiso, entrenando diariamente durante tres horas. Esta adaptación se volvió crucial, ya que la cirugía no era una alternativa viable en ese momento. Alonso subrayó que la rehabilitación dependía en gran medida de su fortaleza física: "Acababa muy cansada porque no estaba acostumbrada a este nivel de exigencia, y fue muy intenso", confesó, haciendo hincapié en la importancia de tener fe en los propios objetivos.
Al regresar a España tras su participación en los Juegos Olímpicos, Alonso recibió un caluroso reconocimiento tanto institucional como del público. Ella y su compañero Oriol Cardona, con quien compartió el bronce en relevos, fueron objeto de numerosas felicitaciones. "Estamos recibiendo un cariño inmenso y muchísimos mensajes de enhorabuena. Sabíamos que teníamos posibilidades de medalla, pero no éramos plenamente conscientes de la repercusión que podrían tener", comentó la deportista. Además, destacó la intensa agenda de compromisos posterior a la competencia, incluyendo visitas a la Casa Real y encuentros con el presidente del Gobierno, momentos que describió como “muy especiales” y una fuente de gran orgullo.
En relación a la inclusión del esquí de montaña en los Juegos Olímpicos, Alonso profundizó en las características de la disciplina y los cambios que ha atravesado. Mencionó que las pruebas olímpicas fueron diseñadas para ser más atractivas para el público, priorizando disciplinas como el esprint y los relevos, aunque la prueba individual sigue siendo la más valorada por los especialistas. "Cuando el esquí de montaña se convirtió en olímpico, se crearon estas disciplinas para que tuvieran más visibilidad", afirmó. Con la mirada puesta en futuros Juegos Olímpicos, como los previstos en los Alpes Franceses en 2030, Alonso se mostró esperanzada por la evolución de este deporte.



