Amnistía Internacional ha instado a las autoridades etíopes a llevar a cabo investigaciones exhaustivas sobre las violaciones de derechos humanos atribuidas al Ejército de Liberación Oromo (OLA). Un reciente informe de la organización recoge testimonios impactantes de víctimas que relatan las secuelas duraderas de las agresiones sufridas en la región de Oromía, destacando problemas físicos permanentes y el miedo a buscar atención médica adecuada tras episodios de violencia sexual.

El documento señala que muchas personas que vivieron estos episodios se ven forzadas a evitar servicios médicos esenciales debido al temor a represalias y al estigma social que rodea estos abusos. Amnistía Internacional enfatiza que los ataques perpetrados por el OLA incluyen violencia sexual, ejecuciones extrajudiciales y desplazamientos forzados, lo que podría calificar a estas acciones como crímenes de guerra, según la declaración de Tigere Chagutah, director regional para África Oriental y Meridional de la organización.

Desde 2019, el conflicto en Oromía ha escalado, enfrentando a diversas facciones armadas con las fuerzas gubernamentales. El informe destaca que el OLA se originó como una escisión del Frente de Liberación Oromo (OLF), que abandonó la lucha armada en 2018. Sin embargo, algunos de sus miembros formaron el OLA y continuaron con la violencia. Los testimonios de las víctimas reflejan una brutalidad sistemática, con relatos de múltiples violaciones diarias, en un contexto donde la impunidad prevalece debido a la censura impuesta por el Gobierno etíope, que ha dificultado la llegada de asistencia humanitaria y el acceso a información precisa.