Al menos 15 personas murieron en Filipinas como consecuencia de las inundaciones y los deslizamientos de tierra provocados por más de una semana de fuertes tormentas. Las lluvias afectaron a distintas zonas del país, incluida Manila, la capital, mientras varias regiones permanecen anegadas y bajo riesgo por la continuidad de las precipitaciones.
Ante la situación, el Gobierno suspendió las clases presenciales y recomendó el teletrabajo en toda el área metropolitana de Manila y en otras 15 provincias. El servicio meteorológico advirtió que los efectos de las lluvias podrían intensificarse durante las próximas horas, especialmente en zonas montañosas y elevadas.
La isla de Luzón, la más grande y poblada del archipiélago y donde se encuentra Manila, inició otra semana de precipitaciones intensas. Aunque se prevé que las condiciones comiencen a mejorar este martes, las provincias más afectadas continúan en riesgo. Entre ellas se encuentran Benguet, Rizal, Batangas, Zambales y Bataan.
En esas regiones se registró el mayor número de víctimas. Además de los fallecidos, hay decenas de heridos y al menos seis personas desaparecidas. Más de 8.000 habitantes debieron trasladarse a centros de evacuación, mientras que, en total, las autoridades estiman que las lluvias afectaron a más de 752.000 personas.



