Un trágico incidente tuvo lugar el martes en un Walmart de Omaha, Nebraska, donde una mujer de 31 años, identificada como Noemi Guzman, fue abatida por la policía tras atacar a un niño de tres años con un cuchillo. El pequeño, Cyler Hillman, sufrió heridas significativas en su rostro y mano, lo que requirió una cirugía de urgencia. Afortunadamente, el menor se encuentra actualmente fuera de peligro, según confirmaron fuentes médicas.

La secuencia de eventos comenzó a las 9:20 de la mañana, cuando tanto empleados como clientes comenzaron a observar comportamientos inusuales dentro de la tienda. Guzman, tras ingresar al local, sustrajo un cuchillo de cocina y se dirigió a un pasillo donde se encontraba Cyler junto a su cuidadora. Sin previo aviso, amenazó a la mujer con el arma, obligándola a avanzar con el carro de compras que contenía al niño, mientras mantenía el control de la situación a través de la intimidación.

Las cámaras de seguridad del supermercado documentaron cómo Guzman forzó a la cuidadora y al niño a salir hacia el estacionamiento. En un momento de desesperación, la cuidadora logró comunicarse con una mujer en el área de estacionamiento, quien, al percibir la urgente necesidad de ayuda, llamó inmediatamente al 911. La rápida respuesta de las autoridades permitió que los primeros agentes llegaran al lugar en cuestión de minutos.

Al llegar, los oficiales encontraron a Guzman en la entrada sur del estacionamiento, con el cuchillo en mano y realizando amenazas. A pesar de las múltiples órdenes para que soltara el arma, Guzman se negó a cooperar. En un giro aterrador de los acontecimientos, mientras los oficiales estaban presentes, Guzman hirió a Cyler en el rostro, lo que llevó a los agentes a abrir fuego en un intento de neutralizar la amenaza, resultando en la muerte de la mujer en el acto.

Los primeros auxilios fueron brindados de inmediato al niño, quien fue trasladado de urgencia al Children's Hospital. La madre de Cyler informó más tarde que su hijo había salido exitosamente de la cirugía y se encontraba estable, lo que trajo un alivio a la familia tras el angustiante episodio. Las autoridades aseguraron que no existía ninguna relación previa entre Guzman, la víctima y su cuidadora, indicando que el ataque fue completamente al azar.

Investigaciones posteriores revelaron que Noemi Guzman tenía antecedentes de comportamiento violento. En 2024, había sido acusada de agredir a su padre con un cuchillo y de realizar destrozos en una iglesia local, donde amenazó a un sacerdote. Aunque fue declarada no responsable penalmente por motivos de salud mental, su situación sigue siendo objeto de análisis por parte de las autoridades.

El jefe de la Policía de Omaha, Todd Schmaderer, elogió la actuación de sus oficiales, destacando su profesionalismo y la celeridad con la que respondieron ante una situación de extrema gravedad. Por su parte, el alcalde de Omaha, John Ewing Jr., agradeció la transparencia del accionar policial y reafirmó su confianza en la capacidad de los agentes para enfrentar situaciones críticas que amenazan la seguridad de la comunidad.