En la comuna de Anzourou, ubicada cerca de la frontera entre Níger y Malí, se han formado grupos de autodefensa ante el aumento de la violencia por parte de organizaciones extremistas. Según reportes, un reciente ataque atribuido al Estado Islámico en el Sahel resultó en la muerte de al menos 25 personas, quienes formaban parte de patrullas comunitarias dedicadas a la vigilancia de la zona.

Las víctimas eran miembros de grupos de milicianos locales que, al realizar sus rondas de patrullaje, se encontraron con hombres armados que los emboscaron. Este suceso pone de relieve la creciente inseguridad que vive Níger y la falta de protección estatal, lo que ha llevado a muchas comunidades a asumir la responsabilidad de su propia seguridad ante la pasividad de las Fuerzas Armadas.

El ataque ocurrió en un contexto donde la actividad de grupos yihadistas se ha intensificado en el país, incluyendo la reciente ofensiva que afectó al Aeropuerto Internacional de Niamey. La región de Tillaberi, en particular, se ha convertido en un foco de violencia, no solo por el Estado Islámico, sino también por otros grupos como el JNIM, vinculado a Al Qaeda, y Boko Haram. La falta de apoyo efectivo de las fuerzas de seguridad ha facilitado la proliferación de estas milicias locales, que a menudo enfrentan trágicas consecuencias en sus intentos de autodefensa.