La actual contienda electoral en Perú, que se intensifica a medida que se acerca la segunda vuelta, ha estado marcada por incidentes de violencia y tensión entre los seguidores de los candidatos presidenciales Keiko Fujimori y Roberto Sánchez. En el transcurso de sus recorridos por varias ciudades del país, ambos postulantes han enfrentado situaciones que ponen de manifiesto la polarización política que atraviesa la nación andina, lo que genera preocupación acerca de la seguridad y el clima electoral.

El día martes, la candidata de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, se encontraba en Huancayo, una ciudad andina clave en el contexto electoral. A pesar de la importancia de este evento, un grupo de opositores se congregó en la plaza Concepción, donde realizaron una protesta que incluyó la quema de banderas y símbolos del partido de Fujimori. Este acto no solo refleja la fuerte desaprobación que enfrenta la candidata, sino también el creciente descontento social que se ha manifestado en diferentes sectores del país.

La situación se tornó tensa cuando los seguidores de Fujimori respondieron a la manifestación, llevando a un enfrentamiento directo entre ambos grupos. Los intercambios de objetos y las confrontaciones físicas fueron el resultado de una escalada de provocaciones, lo que llevó a la intervención de la Policía Nacional, que utilizó gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes. Aunque no se ha precisado el número exacto de detenidos, se confirmó que hubo arrestos, lo que subraya la fragilidad del orden público en el marco de la campaña.

Por otro lado, el candidato de Juntos por el Perú, Roberto Sánchez, también se vio envuelto en un episodio de violencia durante su visita a Huaral, una localidad situada al norte de Lima. En este contexto, su equipo de seguridad logró detectar a un individuo armado que se encontraba en las cercanías del evento programado para recibir al candidato. Este hecho, que podría haber tenido consecuencias graves, culminó con la detención de un hombre de 61 años, quien portaba una pistola Glock con municiones sin percutir.

La detención de este sospechoso plantea interrogantes sobre la seguridad de los actos de campaña y la posibilidad de que la violencia se convierta en un factor recurrente en este proceso electoral. La Policía ha iniciado una investigación para determinar las intenciones del detenido y si existían otros planes que pudieran haber puesto en riesgo la integridad de los participantes en el evento. Este tipo de incidentes son un llamado de atención sobre la necesidad de garantizar un ambiente seguro para el desarrollo de la democracia en Perú.

Ambos candidatos están acelerando sus actividades proselitistas en un momento crítico, a menos de dos semanas de la segunda vuelta programada para el 7 de junio. Este evento no solo definirá quién asumirá la presidencia del país durante el período 2026-2031, sino que también servirá como un termómetro de la situación política y social que vive Perú en la actualidad. De cara al debate presidencial que se llevará a cabo el domingo en Lima, es fundamental que se establezcan mecanismos que aseguren la paz y el respeto entre los distintos sectores de la sociedad, para evitar que la violencia empañe el proceso electoral.