Una escena de gran tensión se vivió esta mañana en el aeropuerto de Corrientes cuando un vuelo de Aerolíneas Argentinas, que partió de Buenos Aires, recibió dos llamadas anónimas que alertaban sobre la existencia de un artefacto explosivo a bordo. La amenaza se materializó apenas 50 minutos después del despegue, desencadenando un operativo de seguridad que involucró a múltiples organismos. El contenido de la primera llamada fue particularmente inquietante: "En el vuelo que va a viajar mi mamá me dijeron que tiene una bomba".

Los llamados se produjeron a las 8:55, justo en el momento en que el vuelo 1746 de Aerolíneas Argentinas se dirigía rumbo a Corrientes. Las comunicaciones, realizadas a través de un identificador bloqueado, fueron dirigidas al teléfono institucional de la Dirección Aeronáutica de la provincia, lo que generó un inmediato despliegue de las fuerzas de seguridad. Las autoridades de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) intervinieron rápidamente, coordinando esfuerzos con el personal de explosivos de la Policía provincial para evaluar la veracidad de la amenaza.

El jefe de la Policía de Corrientes, Miguel Leguizamón, explicó que el avión aterrizó aproximadamente 20 minutos después de que se recibieron las amenazas. Al llegar, se activaron los protocolos de seguridad establecidos, que incluyeron el estacionamiento del avión en la cabecera de la pista y la evacuación controlada de los 78 pasajeros y cuatro tripulantes a bordo. En un intento por garantizar la seguridad de todos, se implementó una minuciosa requisa de las personas y el equipaje antes de permitirles ingresar a la terminal aérea.

"Por protocolo de seguridad, la aeronave quedó detenida en la pista y todos los pasajeros fueron sometidos a un control exhaustivo", detalló Leguizamón. Las autoridades se aseguraron de que el procedimiento se realizara con la mayor celeridad posible, al mismo tiempo que se mantenía la calma entre los pasajeros, quienes no fueron informados de la amenaza mientras estaban en vuelo. Solo al descender del avión se les comunicó la situación, lo que contribuyó a evitar un estado de pánico.

El operativo fue supervisado por un Comité de Crisis que integró a la Policía de Corrientes, la PSA, los Bomberos y el servicio de emergencias 107. A medida que avanzaban las inspecciones, los pasajeros permanecieron en la pista, a la espera de que las autoridades confirmaran la seguridad en el área. El clima de incertidumbre fue mitigado por la efectiva gestión de los equipos de seguridad, quienes trabajaron en conjunto para asegurar que no hubiera riesgos adicionales.

Finalmente, tras completar la revisión del avión y el equipaje de bodega, los pasajeros fueron trasladados a la aerostación, donde se les proporcionó información adicional y se les ofreció asistencia. Pasadas las 10 de la mañana, el fiscal de turno llegó al lugar para evaluar la situación. Este incidente recuerda otros episodios similares en el país, como el caso del futbolista Emiliano Endrizzi, quien el año pasado fue detenido por realizar una amenaza de bomba en Jujuy, lo que también llevó a activar protocolos de seguridad. La amenaza de hoy, aunque resultó ser infundada, subraya la importancia de la vigilancia y la preparación ante situaciones de riesgo en el ámbito aéreo.