El embajador ecuatoriano en Colombia, Arturo Félix Wong, ha regresado a su país tras un llamado a consultas realizado por la Cancillería de Ecuador. Esta decisión, que desmiente rumores de una evacuación por amenazas, se produce en un contexto de creciente tensión diplomática entre ambas naciones. Wong confirmó que su retorno fue una medida oficial y no una respuesta a una emergencia como se especuló en redes sociales, donde la información sobre su situación había circulado erróneamente.
Las tensiones se intensificaron luego de que el presidente colombiano, Gustavo Petro, calificara al exvicepresidente Jorge Glas como un “preso político”. Esta afirmación provocó un fuerte rechazo por parte del mandatario ecuatoriano, Daniel Noboa, quien consideró que tales declaraciones constituyen un “atentado a la soberanía” de Ecuador. En consecuencia, la Cancillería ecuatoriana decidió llamar a su embajador a consultas para evaluar la situación y tomar las medidas adecuadas en el marco de una relación diplomática ya deteriorada.
Jorge Glas, actualmente en prisión por delitos de corrupción, fue arrestado el 5 de abril de 2024 tras un intento fallido de rescate en la Embajada de México en Quito, donde había buscado asilo. Este episodio no solo resalta la complejidad del caso Glas, sino que también agudiza las tensiones entre Ecuador y Colombia. La situación se ha convertido en un tema candente en el ámbito político de ambos países, donde cada declaración pública puede tener repercusiones significativas en las relaciones bilaterales.
Desde enero, Ecuador y Colombia han estado inmersos en una guerra comercial que ha exacerbado las fricciones. La escalada comenzó cuando el presidente Noboa anunció un aumento del 30% en los aranceles a los productos colombianos, argumentando la falta de compromiso del gobierno de Petro en la lucha contra el narcotráfico. Este conflicto comercial ha evolucionado, con Noboa anunciando a principios de abril un incremento del 100% en los aranceles, lo que ha generado una reacción negativa en Colombia y ha llevado a ambos países a una serie de medidas recíprocas.
El contexto de la relación entre Ecuador y Colombia es complejo y está marcado por una historia de desacuerdos y tensiones que han ido creciendo en las últimas décadas. La política de los dos países ha estado influenciada por temas como el narcotráfico, la migración y los derechos humanos, lo que complica aún más el establecimiento de un diálogo constructivo. La reciente escalada en la retórica entre ambos líderes solo sirve para evidenciar la fragilidad de estos lazos, que son fundamentales para la estabilidad de la región.
A medida que la situación evoluciona, se espera que la Cancillería ecuatoriana continúe monitoreando de cerca los acontecimientos en Colombia y evalúe su estrategia diplomática. La comunidad internacional también estará atenta a cómo se desarrollan las relaciones entre estos dos países sudamericanos, que, aunque comparten una larga frontera y lazos culturales, a menudo se encuentran en desacuerdo sobre cuestiones clave que impactan en la seguridad y el bienestar de sus ciudadanos.



