En un contexto marcado por acusaciones internacionales y la creciente preocupación por la seguridad en México, la presidenta Claudia Sheinbaum se pronunció este martes sobre la situación del gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya. Durante una conferencia de prensa, Sheinbaum confirmó que Rocha Moya cuenta con medidas de protección ante eventuales amenazas, reafirmando la importancia de salvaguardar la vida de aquellos que se encuentran en riesgo. Esta decisión se toma en un marco donde la violencia y el narcotráfico son temas de constante debate en el país, reflejando la complejidad de la gobernanza en regiones afectadas por la criminalidad.
La mandataria explicó que la solicitud de protección fue realizada directamente por el gobernador y que fue evaluada minuciosamente antes de implementarse. Este tipo de medidas, según Sheinbaum, son comunes y se otorgan cuando se determina que la vida de una persona puede estar en peligro. La decisión ha generado distintas reacciones en la opinión pública, dado que se relaciona con las recientes acusaciones provenientes de Estados Unidos que vinculan a Rocha Moya con el infame Cartel de Sinaloa y sus operaciones delictivas.
Las acusaciones del Departamento de Justicia de EE.UU. han sacudido el panorama político en Sinaloa, donde se ha señalado que altos funcionarios habrían estado involucrados en actividades criminales, incluyendo narcotráfico y tráfico de armas. Según los informes, estos funcionarios habrían facilitado operaciones del cartel, proporcionando información crucial y permitiendo el transporte de drogas hacia el país del norte, todo a cambio de sobornos significativos. Este panorama ha puesto en el centro de la escena la relación entre política y crimen organizado, un tema que ha sido recurrente en la historia reciente de México.
Sheinbaum también tomó la oportunidad para defender la legitimidad de la elección que llevó a Rocha Moya al poder en 2021, argumentando que no existieron denuncias de violencia ni interferencia del crimen organizado que justificaran la anulación de los comicios. La presidenta enfatizó que el Tribunal Electoral había validado el triunfo del gobernador y que, hasta el momento, no se habían presentado pruebas que permitan dudar de la transparencia del proceso electoral. Este respaldo político es crucial en un momento donde la confianza en las instituciones es fundamental para la estabilidad del país.
Asimismo, la mandataria remarcó que no estaba al tanto de investigaciones en curso que afectaran al gobernador, lo que podría ser interpretado como un intento de distanciarse de las controversias actuales y reafirmar su apoyo a Rocha Moya. Sin embargo, la situación es dinámica, y reportes de medios locales indican que la Fiscalía General de la República ha reactivado indagaciones sobre la posible intervención del Cartel de Sinaloa en las pasadas elecciones. Este elemento añade una capa de complejidad a la narrativa que rodea a Rocha Moya y su administración.
Finalmente, la Fiscalía de Asuntos Internacionales ha solicitado información a las autoridades estadounidenses sobre los señalamientos que vinculan al gobernador con la facción de Los Chapitos, un grupo relacionado con el cartel que ha sido responsable de numerosas violaciones a la ley. Este cruce de información entre naciones pone de relieve la interconexión de la política, la seguridad y el crimen organizado en la región, y plantea interrogantes sobre el futuro de la gobernabilidad en Sinaloa y México en general.



