En un alarmante episodio de inseguridad, un conductor de aplicación fue víctima de un secuestro exprés en la ciudad de Berisso, donde estuvo cautivo y golpeado durante más de dos horas. El incidente se produjo en la madrugada del lunes, alrededor de las 5 de la mañana, en la intersección de las calles Montevideo y 35, mientras el hombre se desplazaba en su motocicleta Honda de 110 cc. La violencia y la impunidad con la que actuaron los delincuentes han encendido las alarmas en la comunidad local, que se encuentra cada vez más preocupada por la creciente ola de criminalidad en la región.
El conductor había recogido a una pasajera conocida como "La Flaca", con quien ya había tenido contacto anteriormente. Tras dejarla en la zona de 26 y 156, su rutina se tornó trágica cuando fue abordado sorpresivamente por tres individuos que lo interceptaron por la espalda. Uno de los atacantes le puso un cuchillo en el cuello, mientras otro le cubrió la cabeza con su propia chaqueta, impidiendo que pudiera identificar a sus agresores. Este tipo de tácticas, que buscan desorientar a la víctima y evitar su resistencia, son cada vez más comunes en este tipo de delitos.
Bajo constantes amenazas, el repartidor fue obligado a desplazarse varias cuadras hasta llegar a un galpón improvisado, donde lo retuvieron en condiciones inhumanas. Dentro de este oscuro lugar, la víctima sufrió insultos y agresiones físicas, mientras los delincuentes le robaban todas sus pertenencias, que incluían un teléfono móvil, un reloj, un anillo, una chaqueta, una mochila y dos cascos. Este tipo de robos, que se producen en el contexto de un secuestro exprés, no solo son un ataque a la propiedad, sino que también generan un profundo impacto psicológico en las víctimas.
Mientras tanto, la situación se tornó aún más crítica cuando dos de los delincuentes abandonaron el lugar a bordo de la moto robada, dejando a un tercer cómplice a cargo de vigilar al conductor. Este último continuó sometiéndolo a agresiones físicas y amenazas, manteniéndolo cautivo durante más de dos horas. La tensión y el miedo que debió experimentar la víctima son difíciles de imaginar, y ponen de manifiesto la vulnerabilidad de quienes trabajan en la economía informal, como los conductores de aplicaciones.
El giro inesperado en este caso ocurrió cuando el vigilante, en un momento de compasión o quizás de arrepentimiento, decidió liberar al hombre. Le indicó que escapara antes de que sus cómplices regresaran. A pesar de estar desorientado y con el rostro cubierto, el conductor logró encontrar su camino hacia un lugar más seguro, llegando finalmente a la intersección de 28 y 162, donde se quitó el pasamontañas. En un acto de valentía y desesperación, se topó con un patrullero en 29 y 170, donde pudo informar a la Policía Bonaerense sobre su situación.
Afortunadamente, el repartidor no sufrió heridas de gravedad, aunque sí fue objeto de golpes y patadas durante su cautiverio. En su declaración, señaló que no pudo identificar a sus agresores, quienes le cubrieron el rostro en todo momento. Describió a los atacantes como jóvenes delgados, vestidos de negro, lo que deja abierta la posibilidad de que se trate de una banda que opera en la zona. En cuanto a la pasajera que había recogido, expresó que no cree que estuviera involucrada en el asalto, un detalle que podría ser clave para la investigación.
La investigación ahora recae en manos de la Justicia, que está revisando las grabaciones de las cámaras de seguridad y planificando operativos de búsqueda para localizar el galpón donde el conductor estuvo retenido. Los delincuentes, por su parte, continúan prófugos, lo que plantea un desafío significativo para las autoridades locales en su lucha contra la delincuencia. Este caso resalta la urgencia de implementar medidas más efectivas para garantizar la seguridad de los ciudadanos y la necesidad de abordar las causas que alimentan la criminalidad en la región.



