La Audiencia Provincial de Cantabria celebra este jueves 1 de octubre, desde las 10, en la Sección Tercera, la audiencia previa del procedimiento contra una cajera de supermercado acusada de apropiarse de 333.800 euros de los terminales de cobro durante un período de dos años. La instancia busca que las partes alcancen un acuerdo. Si no fuera posible, se fijará la fecha del juicio oral.

La Fiscalía solicita para la acusada una pena de tres años de prisión, una multa de 4.500 euros y el pago de una indemnización a la empresa por el monto sustraído. El establecimiento, que reclama diez años de cárcel, contaba con dos líneas de caja: una destinada a generar el albarán de los productos y otra para efectuar el pago.

Según el escrito del Ministerio Público, la mujer actuaba en la segunda línea, utilizada por clientes que abonaban en efectivo importes inferiores a 400 euros. En esas circunstancias, y con la intención de obtener un beneficio, desenchufaba el terminal de punto de venta. De ese modo, el comprobante no quedaba almacenado en el sistema y podía apropiarse del dinero.

La acusación sostiene que el procedimiento fue utilizado en 1.160 ocasiones a lo largo de dos años. La maniobra fue detectada por la responsable de aplicaciones informáticas al revisar distintas incidencias. La empleada advirtió que varios tiques habían quedado abiertos y, al analizar un período más extenso, identificó un patrón repetido: las operaciones se realizaban a primera y última hora, siempre con las credenciales de la acusada.