El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, llegó pasadas las 11.40 de este viernes al Helipuerto de Ceuta para seguir personalmente la evolución de la crisis migratoria. A su arribo, un grupo de unas cuarenta personas lo recibió con insultos, al igual que al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.
El mandatario aterrizó acompañado por un amplio dispositivo de seguridad, integrado por efectivos de la Policía Nacional y la Guardia Civil. En los alrededores del helipuerto se habían concentrado decenas de ciudadanos, entre ellos feriantes que protestaban por el cierre de la Feria de Ceuta.
En medio de un clima de tensión, los manifestantes acusaron a Sánchez de “arruinar la hostelería”, “vender a España” y “desproteger la frontera”. También profirieron insultos contra el presidente y entonaron cánticos homófobos dirigidos a Grande-Marlaska.
La situación se agravó cuando la Policía Nacional intervino contra algunos asistentes mientras el vehículo oficial de Sánchez abandonaba el helipuerto. La actuación generó el rechazo del resto de las personas concentradas, que expresaron sus quejas en el lugar.
Luego, Sánchez se trasladó hasta la frontera del Tarajal, donde tenía previsto reunirse con representantes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Más tarde, a las 12, debía acudir al Palacio de la Asamblea para participar de una reunión de coordinación.



