Las autoridades del estado de Oklahoma han realizado un descubrimiento significativo al localizar, en una zona remota del Condado de Love, los restos óseos de Molly Miller y Colt Haynes, quienes habían sido reportados como desaparecidos desde 2013. Este hallazgo, que se produjo el 18 de febrero de 2026, fue el resultado de una operación conjunta entre la Policía Tribal Chickasaw Lighthorse y la Unidad de Personas Desaparecidas y Asesinadas de la Oficina de Asuntos Indígenas, quienes exploraron un área de difícil acceso que no había sido investigada anteriormente.

La identidad de Molly Miller fue confirmada oficialmente el 31 de marzo, mientras que las autoridades aún no han precisado la fecha de identificación de Colt Haynes. La Oficina del Médico Forense se ha encargado de informar a ambas familias sobre el hallazgo, aunque la causa de la muerte de los jóvenes no ha sido determinada. La investigación sigue en curso, y se espera que el caso sea presentado ante un jurado una vez que se finalicen las diligencias pertinentes.

La desaparición de Miller, de 17 años, y Haynes, de 21, se remonta al 7 de julio de 2013, cuando ambos eran pasajeros en un vehículo que estaba siendo perseguido por la policía. El automóvil, conducido por James Con Nipp, fue interceptado en el condado de Carter, pero durante la persecución cruzó hacia el Condado de Love, lo que llevó a que las autoridades perdieran el rastro del vehículo. Según informes de medios locales, el auto se accidentó y quedó abandonado en una zona boscosa, mientras que el conductor logró escapar a pie.

Un día después, los jóvenes se comunicaron con amigos en busca de agua y asistencia, ya que se encontraban desorientados cerca de una carretera local. Sin embargo, el vehículo fue encontrado dos semanas más tarde, sin señales de Molly y Colt. La búsqueda que se inició en ese momento no logró arrojar resultados y se extendió por más de diez años, dejando a sus familias en una espera angustiosa.

A pesar del descubrimiento reciente, las autoridades aún no han determinado las causas del fallecimiento de la pareja. La Unidad de Personas Desaparecidas y Asesinadas de la Oficina de Asuntos Indígenas ha afirmado que el caso continuará bajo revisión judicial. La fiscalía del distrito local ha anunciado que el expediente será llevado ante un gran jurado intermunicipal para evaluar la posibilidad de una imputación formal una vez que se complete el análisis de la situación.

El operativo que culminó con el hallazgo de los restos contó con la participación de diversas agencias, incluyendo el FBI, el Departamento de Correcciones de Oklahoma, la Patrulla de Caminos estatal, la Oficina del Médico Forense, los servicios de emergencia de la Chickasaw Nation y la organización Texas Search and Rescue. Micah Ware, jefe interino de la Unidad de Personas Desaparecidas y Asesinadas del BIA, destacó la importancia de este descubrimiento como un “paso significativo” para ofrecer respuestas a la familia de Molly Miller, manifestando su esperanza de que este avance les brinde algo de consuelo y claridad.

Randy Wesley, comisionado de la policía tribal Chickasaw, enfatizó el compromiso de su institución para resolver casos de desapariciones y asesinatos de personas indígenas. Wesley agradeció a todos los que participaron en la operación de búsqueda y subrayó la importancia de continuar trabajando en la resolución de estos casos que afectan a las comunidades indígenas, donde muchas familias han sufrido la pérdida de seres queridos sin respuestas claras sobre su paradero. La resolución de este lamentable caso no solo representa un avance en la justicia, sino también un llamado a la acción para abordar la crisis de desaparecidos en la región.