Las delegaciones de la República Democrática del Congo (RDC) y Ruanda concluyeron en Ginebra una nueva reunión de seguridad con compromisos orientados a consolidar los Acuerdos de Paz de Washington, firmados en diciembre del año pasado para intentar poner fin al prolongado conflicto en el este congoleño. Sin embargo, las conversaciones dejaron pocos progresos concretos mientras las hostilidades continúan en la región.

El Gobierno de la RDC acusa a Ruanda de financiar al Movimiento 23 de Marzo (M23), un grupo rebelde que opera en la zona de Kivu. Las autoridades ruandesas rechazan esa acusación y sostienen, en cambio, que Kinshasa respalda a grupos armados con objetivos desestabilizadores.

Los Acuerdos de Washington buscan resolver la dimensión internacional del conflicto, aunque los enfrentamientos no se detuvieron desde su firma. En el terreno siguen combatiendo el Ejército congoleño y sus milicias, conocidas como wazalendos, contra el M23, que se presenta como defensor de los tutsis congoleños.

El encuentro de Ginebra, celebrado los días 12 y 13 de esta semana, terminó con una propuesta para implementar “iniciativas para fortalecer el seguimiento y la verificación de la implementación de los Acuerdos de Washington sobre el terreno”. Estados Unidos analizará esas medidas y las conclusiones de la evaluación serán presentadas durante la próxima reunión, prevista para los días 16 y 17 de septiembre.

Además, las partes acordaron organizar en octubre de 2026 una conferencia de planificación trilateral junto con Estados Unidos. Esa instancia tendrá como objetivo revisar un orden de operaciones que servirá de guía para los esfuerzos coordinados de los tres países.