El presidente de Colombia, Gustavo Petro, ha afirmado en una reciente declaración que la situación de seguridad en su país no se encuentra en un estado de caos, a pesar de la serie de ataques violentos que han sacudido al suroeste de Colombia, dejando más de veinte fallecidos en los últimos días. Durante su alocución presidencial, Petro enfatizó que, a pesar de estos episodios trágicos, las cifras de violencia en el país son las más bajas desde 1993, lo que sugiere una tendencia de mejora en la seguridad pública.
Petro utilizó su discurso para comparar los niveles de violencia actual con aquellos registrados durante los mandatos de Juan Manuel Santos e Iván Duque, resaltando que, tras el acuerdo de paz con las extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), la tasa de homicidios se ha mantenido estable. En este sentido, el mandatario colombiano sostiene que los recientes ataques no representan un aumento en la violencia, sino que son parte de un patrón que se ha replicado en administraciones anteriores, lo que pone de relieve la complejidad de la situación de seguridad en el país.
En particular, el presidente hizo hincapié en el papel que juega el narcotráfico en la violencia actual, afirmando que la cocaína y las economías ilícitas, como la minería de oro, son los principales motores detrás de los conflictos entre grupos criminales que generan la violencia. Al referirse a estos episodios, Petro los calificó de terrorismo dirigido contra la población civil, lo cual revela su preocupación por la seguridad de los ciudadanos y la necesidad de abordar las raíces de estos actos violentos.
Uno de los incidentes más destacados fue el ataque ocurrido el pasado sábado en la Vía Panamericana, cerca de Cajibío, en el departamento del Cauca. Este ataque, que dejó un saldo trágico de víctimas, fue utilizado por Petro para enfatizar la urgencia de la lucha contra el narcotráfico y la importancia de la intervención del Estado en las zonas más afectadas por la violencia. Este tipo de acciones, según el presidente, se deben a ajustes de cuentas entre grupos mafiosos que buscan mantener el control de territorios y rutas de tráfico.
En una medida significativa, Petro anunció que el Tribunal Penal Internacional (TPI) ha aceptado su denuncia preliminar contra varios líderes de grupos armados ilegales, incluyendo a alias 'Iván Mordisco', así como a 'Marlon', acusándolos de delitos de lesa humanidad. Este desarrollo es un paso importante en la lucha del gobierno colombiano por desmantelar las estructuras criminales que operan en el país, aunque el presidente advirtió que estos grupos no deben ser confundidos con las FARC, subrayando que ahora se trata de organizaciones narcoterroristas que han surgido en el vacío de poder dejado tras el proceso de paz.
Petro también criticó la percepción pública sobre la violencia en Colombia, instando a los medios y a la población a corregir el lenguaje que se utiliza para referirse a estos grupos, ya que su calificación como FARC puede llevar a malentendidos sobre la naturaleza de la amenaza actual. A su entender, estos grupos no son más que una 'junta del narcotráfico' que busca desestabilizar el proceso electoral en el país, con el objetivo de que regrese al poder la extrema derecha, similar a lo que sucede en Ecuador, donde la tasa de homicidios ha aumentado alarmantemente.
La postura de Petro en relación con la seguridad y el narcotráfico refleja un intento por parte de su gobierno de abordar de manera integral los retos que enfrenta Colombia en términos de violencia. Si bien su defensa de la situación actual busca calmar los temores de la población, también plantea interrogantes sobre las estrategias a largo plazo que se implementarán para garantizar una verdadera paz y seguridad en el país, en un contexto donde las dinámicas del crimen organizado continúan evolucionando y desafiando la autoridad del Estado.



