En un suceso alarmante ocurrido en un zoológico de Pensilvania, dos padres enfrentan cargos por negligencia después de que su hijo de 17 meses sufriera lesiones al introducir su mano en el recinto de lobos del ZooAmerica North American Wildlife Park. El incidente se produjo el 4 de abril en las instalaciones de Hersheypark, donde el menor logró acceder a una zona restringida sin la supervisión directa de sus progenitores. Al acercarse a la barrera principal, uno de los lobos mordió su mano, provocando heridas que, según las autoridades, fueron catalogadas como leves.

Los padres del niño, Carrie Sortor y Stephen Wilson, han sido acusados de poner en peligro el bienestar de su hijo tras el accidente. La policía local reveló que el menor logró atravesar una pequeña abertura en la barrera exterior de madera que separa al público de la zona de lobos. Una vez superada esta primera barrera, se acercó al cercado metálico y, al introducir su mano, fue mordido por uno de los animales. Afortunadamente, varios visitantes presentes en el lugar intervinieron rápidamente y ayudaron a retirar al niño de la zona de riesgo.

El jefe de la Policía de Derry Township, Garth Warner, indicó que los padres se encontraban a una distancia considerable del niño, entre 7 y 9 metros, sentados en un banco y distraídos por sus teléfonos móviles. Warner destacó que existen letreros visibles en el área que advierten a los adultos sobre la importancia de supervisar a los menores. “Es evidente que estas advertencias no fueron seguidas”, comentó el jefe policial, enfatizando la responsabilidad de los adultos en el cuidado de los niños en espacios públicos donde pueden presentarse riesgos.

Las autoridades revisaron el caso junto a la Oficina del Fiscal del Distrito del Condado de Dauphin, y concluyeron que había pruebas suficientes para imputar a los padres por una falta tipificada como delito menor en el estado. Además, la policía ha solicitado la colaboración de testigos que hayan presenciado el suceso, así como a aquellos que hayan prestado asistencia al menor o que tengan grabaciones del incidente.

El ZooAmerica alberga actualmente a tres lobos grises: un macho llamado Twister y dos hembras, Hazel y Freya. No se ha podido identificar cuál de estos animales estuvo involucrado en el ataque al niño. En un comunicado, la institución destacó que el contacto entre el lobo y el menor fue un comportamiento natural del animal y no una reacción agresiva, subrayando que la seguridad de los visitantes y el bienestar de los animales son prioridades fundamentales para el zoológico.

Este incidente pone de relieve la importancia de la supervisión en espacios públicos, especialmente en zoológicos donde los animales se encuentran en hábitats que pueden presentar riesgos. La combinación de distracción por dispositivos móviles y la falta de atención a los niños puede llevar a situaciones peligrosas que podrían evitarse con una mayor vigilancia por parte de los adultos. En este contexto, se reitera la necesidad de que los lugares de entretenimiento implementen medidas de seguridad claras y efectivas para proteger a los más pequeños, así como fomentar una cultura de responsabilidad parental en el cuidado de los niños.