A un mes de los terremotos que provocaron más de 5.300 muertes y dejaron 16.700 personas heridas en Venezuela, organizaciones no gubernamentales advirtieron que la emergencia atraviesa una nueva etapa, con riesgos especialmente graves para los sectores más vulnerables de la población, entre ellos niñas, adolescentes, mujeres y familias afectadas por los daños materiales.
Plan International señaló que las consecuencias menos visibles del desastre recaen ahora sobre las niñas y adolescentes. La organización alertó por el aumento de la exposición a situaciones de violencia, la falta de condiciones adecuadas para gestionar la salud menstrual y la incertidumbre sobre el regreso a clases.
“Ha pasado un mes y el mundo empieza a mirar hacia otro lado, pero para miles de niñas la emergencia no ha hecho más que cambiar de forma. Entramos en una fase donde se quedan solas frente a las consecuencias, expuestas a la violencia, sin intimidad para gestionar su salud menstrual con dignidad y con el miedo a no volver nunca a clase”, sostuvo Virginia Saiz, directora general de Plan International en España.
La entidad indicó que los campamentos temporales instalados en distintos puntos del país albergan actualmente a más de 23.000 personas. Según advirtió, esos espacios no siempre ofrecen condiciones de seguridad e intimidad para las niñas y jóvenes: en la mayoría de los casos no cuentan con baños diferenciados ni con lugares reservados para atender sus necesidades. Saiz reclamó que la recuperación incluya a las niñas desde el inicio y no cuando las consecuencias de la emergencia ya sean irreversibles.



