Las autoridades de Nepal elevaron a 1.399 la cantidad de muertos por las inundaciones registradas el 26 de agosto en una zona del norte del país, cerca de la frontera con China. A casi tres semanas de la catástrofe, la Policía informó además que 4.089 personas continúan desaparecidas, mientras los equipos de emergencia rescataron a más de 13.700 habitantes afectados.

El desastre también dejó cerca de 50 muertos y más de 500 desaparecidos en China, según el balance consignado por las autoridades nepalíes. Las inundaciones provocaron una emergencia de gran magnitud en la región y afectaron especialmente a comunidades ubicadas en el área fronteriza.

UNICEF advirtió este martes que más de 17.000 niños nepalíes necesitan asistencia mental y apoyo psicosocial urgente para afrontar las consecuencias de la tragedia. La representante del organismo en Nepal, Alice Akunga, sostuvo que el fenómeno tuvo “un impacto devastador” sobre la infancia.

“Más allá de la destrucción visible, estas inundaciones han dejado profundas cicatrices emocionales en los niños y sus familias”, afirmó Akunga. La funcionaria explicó que las inundaciones ocurrieron durante la jornada escolar y alteraron de manera repentina la sensación de seguridad de los chicos. “Muchos de ellos presenciaron escenas angustiosas y ahora luchan contra el miedo, la ansiedad y el duelo; algunos incluso son incapaces de hablar de lo que vivieron”, señaló.