Marcos Gómez vivió una semana de emociones intensas y recuerdos dolorosos al conmemorar el primer aniversario del asesinato de su hija Kim, quien tenía solo 7 años cuando fue víctima de un violento asalto llevado a cabo por dos menores en La Plata. A pesar de la relevancia del juicio que se desarrollaba en ese momento, Marcos decidió no asistir a la audiencia final, sintiendo que su presencia era más significativa en el Congreso de la Nación, donde se estaba discutiendo la aprobación del nuevo Régimen Penal Juvenil que propone la disminución de la edad de imputabilidad.

En una entrevista, Marcos explicó su difícil elección: "Fue un día muy especial para mí. Tuve que decidir entre estar en el juicio de mi hija o en el Congreso apoyando una causa que me importa profundamente". Mientras tanto, en el tribunal, la fiscalía solicitaba una condena de 23 años y 4 meses para el principal acusado, quien recientemente alcanzó la mayoría de edad, mientras que la defensa abogaba por una pena mucho menor, argumentando que se trataba de un homicidio culposo.

El padre de Kim expresó su deseo de que su hija estuviera orgullosa de él, al tiempo que asumía su rol en la lucha por la justicia: "Cuando ocurrió lo de Kim, supe que debía actuar. Quería que esto fuera un punto de inflexión", comentó. A pesar de su dolor, encontró consuelo en que la nueva legislación representa un paso hacia el cambio, aunque reconoce que no resolverá todos los problemas. "Esta ley me brinda un poco de tranquilidad. Es un inicio", concluyó Marcos, quien continúa abogando por un sistema de justicia más eficaz para proteger a los más vulnerables.