En un contexto de crisis y tras los devastadores sismos que azotaron a Venezuela, la Federación Venezolana de Maestros (FVM) ha alzado la voz para exigir garantías de seguridad antes del reinicio de clases, programado para este lunes en las regiones no afectadas. La preocupación de la FVM se centra en la necesidad de revisar la infraestructura escolar y asegurar que las condiciones sean seguras para los estudiantes y el personal docente. Los terremotos del 24 de junio, que dejaron un saldo trágico de 3.342 fallecidos y más de 16.740 heridos, han generado una inusitada alarma en la comunidad educativa, que busca proteger la integridad de sus miembros.
La FVM ha hecho hincapié en que no se debe forzar el reinicio de las actividades escolares sin una evaluación técnica exhaustiva de los edificios escolares. Esta evaluación debe ser realizada por ingenieros y organismos de protección civil competentes, quienes deben certificar que las instalaciones son habitables y seguras para su uso. En un comunicado, la organización subrayó que reanudar las clases en instalaciones que no cuenten con dicha certificación es una irresponsabilidad que podría poner en peligro a los niños y al personal docente, exponiéndolos a situaciones de riesgo inminente.
Además, la FVM advirtió que, en caso de que ocurra algún incidente en las escuelas que ya estén funcionando, la responsabilidad recayaría directamente sobre el Ministro de Educación y las autoridades que presionen por el retorno a las aulas sin las debidas garantías. Esta afirmación pone de relieve la urgencia de actuar con prudencia y cuidado en un contexto tan delicado. La comunidad educativa está demandando no solo una respuesta rápida, sino también efectiva y responsable ante la crisis actual.
Cabe recordar que el pasado viernes, un salón de clases en un colegio de Caracas colapsó afortunadamente sin causar muertes, aunque sí dejó a una persona herida. Este incidente subraya la precariedad de las infraestructuras educativas en el país y la necesidad de tomar medidas inmediatas para evitar futuras tragedias. Las clases habían sido suspendidas por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, un día después de los terremotos, que también causaron daños en cientos de edificios y llevaron al colapso de 190 estructuras, especialmente en el estado de La Guaira, la zona más afectada.
El Ministerio de Educación, ante esta situación, anunció que el reinicio de clases se llevará a cabo a partir del 6 de julio en las áreas no afectadas, mientras que en las regiones golpeadas por los sismos las clases permanecerán suspendidas. Además, se incorporará la gestión de riesgos como un tema de estudio en el currículo escolar, un intento de adaptación a las nuevas realidades que enfrenta el país. Sin embargo, la FVM considera que la respuesta del gobierno no debe limitarse a ajustes técnicos en el calendario escolar.
La crisis educativa y de infraestructura en Venezuela es un problema que va más allá de los cambios en las fechas y los planes de estudio. La FVM ha dejado claro que este es un tema que afecta la seguridad nacional y la preservación de la vida de los ciudadanos. La comunidad educativa exige un enfoque integral que contemple no solo la reanudación de las clases, sino también un compromiso real por parte del Estado para garantizar la seguridad y el bienestar de todos los involucrados en el sistema educativo.



