El papa León XIV llevó a cabo su primera misa crismal del Jueves Santo en una Basílica Vaticana repleta de fieles, donde destacó la importancia de la unidad en la misión cristiana. En su emotiva homilía, el Pontífice enfatizó que la tarea de llevar el mensaje de Cristo no es una labor individual, sino que requiere un "caminar juntos en la Iglesia", incluso ante la incomprensión y el rechazo que pueden surgir en el camino. Esta visión del camino cristiano como colectivo fue presentada por el Papa como una respuesta a lo que definió como la "dimensión más dramática" que enfrentan los creyentes en la actualidad.
León XIV, quien asumió el papado en mayo pasado, instó a los fieles a desprenderse de actitudes de poder y dominio, especialmente en tiempos que él mismo calificó como "oscuros". En su discurso, subrayó que la misión cristiana debe ser un reflejo de humildad y servicio, alejada de la prepotencia. Con un profundo sentido de empatía, el Papa recordó que “la cruz es parte de la misión”, reconociendo que aunque el inicio del camino cristiano puede ser duro, es también uno lleno de oportunidades.
En un momento significativo de su mensaje, León XIV resaltó el valor de los grandes misioneros, quienes han sido ejemplos de acercamientos respetuosos, basados en el diálogo y en compartir la vida con los demás. Estos testigos de la fe, según el Papa, deben recordar que su misión no se basa en tácticas calculadoras, sino en un compromiso genuino de amor y respeto hacia el otro. Esta invitación a una verdadera vivencia del Evangelio se convierte en un llamado a todos los creyentes a renunciar a la violencia y a las estrategias de poder, en favor de una liberación auténtica que parta desde el corazón.
La misa del Jueves Santo tiene un significado especial, ya que conmemora la institución del sacramento del orden sacerdotal durante la Última Cena de Cristo. En este contexto, León XIV hizo hincapié en la renovación de los votos de los sacerdotes, quienes se comprometieron nuevamente a vivir en castidad y obediencia. Esta ceremonia, que se lleva a cabo en catedrales de todo el mundo, se convierte en un momento de reflexión y reafirmación del compromiso espiritual que los sacerdotes tienen con su comunidad y con Dios.
En su homilía, el Papa también hizo una emotiva mención a San Óscar Arnulfo Romero, arzobispo de San Salvador, recordando su legado y sacrificio. Romero, asesinado en 1980 mientras celebraba misa, se ha convertido en un símbolo de la lucha por la justicia y la defensa de los derechos humanos. La Iglesia conmemora su memoria cada 24 de marzo, fecha en la que se celebra la Jornada de los misioneros mártires, resaltando la importancia de su testimonio en tiempos de adversidad.
Finalmente, León XIV concluyó su mensaje con un llamado a los fieles a renovar su compromiso con la misión cristiana, instando a trabajar juntos por la paz y la unidad. La celebración, que contó con la presencia de numerosos cardenales y arzobispos, fue marcada por momentos de profundo simbolismo, como la bendición de los óleos, que representa el soplo del Espíritu Santo. Se espera que el Papa continúe su labor pastoral con la celebración de la Pasión en la Basílica Vaticana y un Via Crucis en el Coliseo de Roma, marcando así su presencia en los ritos de la Semana Santa.



