La investigación por el asesinato de Natalia Silva, cometido en enero de 2024 en el distrito madrileño de Puente de Vallecas, se apoyó principalmente en las imágenes de las cámaras de seguridad instaladas en distintos puntos de la ciudad. Ese material permitió reconstruir parte de los movimientos vinculados al ataque, identificar a los presuntos autores y localizar el vehículo que habrían utilizado.
Silva fue asesinada de once disparos efectuados a corta distancia dentro de su furgoneta. Por el crimen, dos personas —un hombre y una mujer que mantenían una relación sentimental extramatrimonial— están sentadas en el banquillo y afrontan un pedido de 22 años de prisión cada una. La víctima era tía del delincuente conocido como Francisco Maya Silva, alias “Gordo Maya”.
La Fiscalía sostiene que ambos acusados actuaron de común acuerdo, participaron en el seguimiento de Silva y luego intervinieron conjuntamente en el homicidio. En un primer momento, los investigadores analizaron la posibilidad de que se tratara de un enfrentamiento entre clanes, aunque posteriormente situaron el origen del conflicto en una pelea ocurrida en un bar después de una comida entre amigos, en la que hubo consumo de alcohol.
Durante el juicio ante un jurado popular, un subinspector del Grupo VI de Homicidios de la Policía Nacional detalló las principales diligencias realizadas desde que los agentes recibieron un aviso del 091 por un tiroteo en la vía pública. El efectivo relató que los policías acudieron al lugar, desplegaron un perímetro de seguridad ante la presencia de numerosas personas y comenzaron a reunir los primeros elementos de la investigación.



