La localidad nigeriana de Dutsin Dan Ajiya fue escenario de una brutal masacre cuando un grupo de hombres armados, que se desplazaban en motocicletas, atacaron a la población civil. Este incidente, sucedido en la madrugada del viernes, se suma a un preocupante aumento de la violencia en el noroeste del país, donde, en días recientes, más de ochenta personas han perdido la vida en ataques similares. En Kebbi, un asalto previo resultó en la muerte de treinta y tres ganaderos, lo que refleja la gravedad de la situación en la región de Zamfara, donde ahora se reportan más de cincuenta fallecidos y un número indeterminado de secuestrados.
La Unión Africana (UA) expresó su condena a través de un comunicado oficial, donde su presidente, Mahmoud Ali Youssouf, calificó estos actos de “atroces ataques terroristas”. La organización mostró su solidaridad con el pueblo nigeriano y extendió sus condolencias a las familias de las víctimas. Asimismo, Ali Youssouf reafirmó el apoyo de la UA a las autoridades nigerianas en sus esfuerzos por restaurar la seguridad y la paz en el país.
En su declaración, la UA demandó la liberación inmediata y segura de los secuestrados, instando a Nigeria y a la comunidad internacional a fortalecer la protección de la población civil para prevenir futuros incidentes. Ali Youssouf destacó que el terrorismo y el extremismo violento, especialmente contra mujeres y niños, constituyen graves violaciones a los Derechos Humanos y son amenazas serias para la paz y la estabilidad en el continente africano. La ola de violencia actual se enmarca en un contexto de ataques perpetrados por yihadistas y bandas criminales, que han intensificado sus acciones en el noreste de Nigeria a lo largo de los años, generando preocupación sobre su expansión en otras regiones del país.



