La reciente revelación de un plan de asesinato contra la activista palestina Nerdeen Kiswani ha puesto de manifiesto el retorno de grupos judíos radicales en Nueva York. Este incidente, que tuvo lugar el mes pasado, no solo resalta la existencia de la Jewish Defense League (J.D.L.), sino que también genera un clima de incertidumbre en la comunidad local. Con el arresto de Alexander Heifler, de 26 años, quien intentó llevar a cabo el ataque, se abre un nuevo capítulo en la historia de esta organización que parecía estar en el olvido.
La Jewish Defense League fue fundada en 1968 por el rabino Meir Kahane con el propósito original de proteger a las comunidades judías de posibles agresiones. Sin embargo, con el paso del tiempo, la J.D.L. se ha visto involucrada en actos de violencia y ha sido considerada por el FBI como un grupo terrorista desde 2001. Aunque en años recientes su actividad había disminuido considerablemente, el intento de Heifler ha revitalizado las preocupaciones respecto a su influencia y la posible reactivación de sus acciones extremistas.
Heifler fue arrestado tras confesar sus intenciones a un agente encubierto que se hacía pasar por miembro de la J.D.L. 613, un grupo que ha emergido en 2024 como una facción del movimiento original. En su apartamento, la policía halló ocho cócteles molotov, lo que ha llevado a las autoridades a investigar más a fondo la reaparición de esta organización. La J.D.L. 613, liderada por Yisrael Yaacob Ben Avraham, ha encontrado un espacio en el contexto de creciente antisemitismo tras el reciente conflicto en Gaza, lo que la impulsa a atraer nuevos adeptos y reforzar su discurso.
El discurso del grupo se enfoca en los problemas que enfrentan los hombres judíos en la actualidad, tales como el antisemitismo, la soledad y el suicidio. Esto ha resonado en una comunidad que se siente amenazada y vulnerable, especialmente en un entorno marcado por el aumento de la violencia y la polarización. Además, el resurgimiento de la J.D.L. ha llevado a la aparición de nuevas corrientes dentro del sionismo, que combinan elementos de extremismo con ideas sobre la masculinidad y la autodefensa.
El arresto de Heifler ha generado un fuerte interés público en las actividades de la J.D.L., que se presentan ahora como herederas del legado de Kahane. Sus operaciones actuales, tanto en Chicago como en Nueva Jersey, se llevan a cabo en gran parte a través de internet, donde comparten contenido que promueve una imagen agresiva de la autodefensa judía. A través de blogs, pódcast y redes sociales, la organización ha encontrado un nuevo medio para difundir su mensaje y reclutar seguidores.
Además de la actividad en línea, la facción de Nueva Jersey ha comenzado a comercializar productos relacionados con su ideología, incluyendo ropa y accesorios con la marca de la J.D.L. Esto no solo busca generar recursos para la organización, sino también normalizar su presencia y filosofía en la vida cotidiana de los judíos. Ben Avraham, en declaraciones a la prensa, ha afirmado que su objetivo es empoderar a los judíos para que se protejan a sí mismos y se sientan seguros en un mundo que perciben como hostil.
A pesar de que Ben Avraham ha condenado el ataque planeado por Heifler y ha insistido en que su grupo se opone a la violencia ilegal, la realidad es que la J.D.L. 613 ha crecido en un clima donde la radicalización parece estar ganando terreno. La combinación de un contexto geopolítico tenso y el resurgimiento de movimientos extremistas plantea interrogantes sobre el futuro de la seguridad en la comunidad judía de Nueva York y el papel que jugarán organizaciones como la J.D.L. en este escenario.



