La Policía Nacional detuvo a tres personas y desarticuló, en el marco de la Operación Kurdi, un grupo criminal que presuntamente preparaba robos en domicilios de Sevilla. La banda había seleccionado y marcado 11 viviendas de distintos barrios de la capital, según se informó. Durante el procedimiento se secuestraron elementos utilizados para abrir cerraduras y realizar el seguimiento de los objetivos.

De acuerdo con los detalles difundidos sobre la investigación, los integrantes del grupo señalaban las puertas con un hilo de pegamento casi imperceptible. Primero elegían los edificios y luego identificaban los departamentos cuyas cerraduras, por las características que presentaban, podían ser vulneradas con mayor facilidad. Mientras uno de los miembros realizaba tareas de vigilancia, los demás ingresaban a los inmuebles para completar el marcaje.

Días después regresaban para comprobar si el pegamento continuaba intacto. Si la marca no había sido alterada, interpretaban que los habitantes no se encontraban en el domicilio y que podían avanzar con el robo. Para evitar ser descubiertos por los vecinos, planeaban ejecutar los asaltos durante la madrugada.

Los detenidos integrarían un grupo itinerante que se desplazaba entre distintas localidades para cometer este tipo de delitos. Según la información disponible, permanecían períodos breves en cada ciudad, intentaban concretar la mayor cantidad posible de robos y luego se trasladaban a otro destino para continuar con sus actividades.