La Policía de Sri Lanka impuso un toque de queda en el distrito de Ragama, en las afueras de Colombo, luego de los graves disturbios registrados este sábado en la cárcel de máxima seguridad de Mahara. El enfrentamiento entre presos y guardias dejó, en un balance provisional, un recluso muerto y seis heridos, según fuentes médicas.

La Fuerza de Intervención Especial de la Policía y efectivos del Ejército y la Armada fueron desplegados en distintos sectores del complejo penitenciario. Sin embargo, la información sobre la situación dentro de la prisión continuaba siendo limitada mientras las autoridades intentaban controlar el episodio.

De acuerdo con fuentes penitenciarias, los incidentes comenzaron durante una jornada de visitas familiares, cuando allegados concurrieron al establecimiento para consultar por el estado de los presos. En ese contexto, un grupo de reclusos arrojó piedras contra los guardias y varios internos intentaron escapar, aunque la fuga fue frustrada.

Los guardias utilizaron armas de fuego contra los presos, una acción que provocó las víctimas confirmadas hasta el momento. Además, otro grupo de reclusos incendió un edificio del penal durante los disturbios. Las autoridades aún no difundieron un relato oficial completo sobre lo ocurrido en la cárcel de Mahara.