En la última semana, la policía chilena ha dado un paso significativo en su lucha contra el crimen organizado al llevar a cabo la denominada "Operación Tokio", que resultó en la desarticulación de una célula vinculada al Tren de Aragua. Esta operación ha permitido a las autoridades identificar un esquema de lavado de activos que desvió más de 85 millones de dólares hacia Colombia, con la detención de 14 venezolanos que ahora enfrentan cargos severos. Sin embargo, la atención se centra ahora en Jefrey Jesús Miranda Pinto, conocido como ‘Yefri’, quien se presume está prófugo en el extranjero y es considerado uno de los líderes de esta peligrosa organización criminal.
La investigación ha revelado que el nombre de ‘Yefri’ aparece de manera recurrente en los teléfonos de varios de los detenidos, quienes están acusados de delitos que incluyen lavado de dinero, extorsión y trata de personas. Entre los formalizados se encuentra Rossana Magdalena Blanco Blanco, una ejecutiva del BancoEstado, quien presuntamente estaba encargada de cobrar las "vacunas" a los dueños de locales nocturnos extorsionados por la banda. También se menciona a José Carlos Pérez Asencio, un ejecutivo del Banco Santander, quien jugaba un papel crucial en el manejo de los fondos ilícitos, y a Bárbara Hernández, conocida como “Barbie”, quien se desempeñaba como jefa de plaza y cuyas acciones contribuyeron a la apertura de la investigación tras un descuido que la comprometió.
El modus operandi de este grupo delictivo era similar al de una productora de eventos, extorsionando a los propietarios de discotecas en Santiago para organizar fiestas en sus locales, donde además se comercializaban drogas y se explotaba sexualmente a mujeres. Las ganancias de estas actividades delictivas eran enviadas a Carlos “Bobby” Gómez, otro de los cabecillas de la organización, que actualmente se encuentra en prisión en Colombia a la espera de ser extraditado a Chile. Gómez está vinculado a un caso de gran notoriedad: el asesinato del exmilitar venezolano Ronald Ojeda en Santiago.
La caída de esta organización comenzó de manera trágica, cuando una fiesta organizada por ellos culminó en un tiroteo que dejó cinco personas muertas en la comuna de Lampa en 2024. Durante este incidente, “Barbie” fue una de las presentes y, al intentar escapar, dejó caer su teléfono celular, lo que se convirtió en una pieza clave para las investigaciones. Análisis forenses del dispositivo revelaron comunicaciones que evidencian la red de extorsiones, así como vínculos directos con otros miembros de la organización y con el propio Carlos “Bobby” Gómez.
La colaboración entre la Policía Nacional de Colombia y la Policía de Investigaciones de Chile ha sido fundamental en este caso. Recientemente, se llevaron a cabo allanamientos en la prisión de Bogotá donde se encuentra “Bobby” Gómez, quien ha sido formalizado en ausencia por múltiples delitos que incluyen asociación criminal y tráfico de drogas. La captura de ‘Yefri’ se ha vuelto una prioridad, ya que su liderazgo podría significar un resurgimiento de la actividad criminal del Tren de Aragua en la región.
El informe de la PDI sobre la Operación Tokio destaca que el alcance de la organización es mayor de lo que se pensaba inicialmente. La figura de ‘Yefri’ no solo es clave en esta trama delictiva, sino que su red de contactos se extiende a otros miembros del Tren de Aragua que también están en prisión. La complejidad del caso refleja la necesidad de una cooperación internacional más robusta para combatir el crimen organizado, que se ha vuelto cada vez más sofisticado y difícil de desmantelar.
La situación pone de manifiesto la urgencia de estrategias más efectivas para enfrentar el crimen organizado en América del Sur. A medida que las fuerzas del orden intentan desarticular estas redes, el desafío radica en desmantelar no solo la estructura visible de la organización, sino también las conexiones y apoyos que operan en la sombra, lo que requiere un enfoque integral y sostenido en el tiempo.



