Naciones Unidas advirtió que los ataques armados registrados en los últimos días en el este de la República Democrática del Congo (RDC) están afectando las operaciones humanitarias y las tareas destinadas a contener el brote de ébola, que ya acumula más de 8.100 casos y 3.900 muertes.

La Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) informó que los episodios de violencia dejaron cuatro desplazados muertos y obligaron a otras 3.000 personas a abandonar sus hogares en las inmediaciones del campamento de desplazados de Rhoe, en la provincia de Ituri.

“La creciente violencia en el este de RDC sigue causando la muerte de civiles, provocando desplazamientos y afectando a las operaciones humanitarias, incluidas las iniciativas para responder al brote de ébola”, señaló el organismo en un comunicado.

Según OCHA, la inseguridad también llevó a varias organizaciones humanitarias, incluidos los equipos que colaboran con la respuesta al ébola, a suspender sus desplazamientos en algunas zonas de la región. La medida se tomó en un contexto de preocupación por una posible expansión de la enfermedad.

Además, Naciones Unidas indicó que dos personas que participaban en actividades vinculadas con la respuesta al ébola murieron en incidentes ocurridos el 27 y el 28 de septiembre en el territorio de Lubero, ubicado en la provincia vecina de Kivu Norte. El organismo no atribuyó los ataques a un grupo específico y alertó sobre el impacto de las hostilidades en la asistencia a la población y en las acciones sanitarias.