El 30 de agosto de 2023, un joven argentino de 22 años, residente de la Villa 1-11-14 en el Bajo Flores, intentó abordar un vuelo directo de Air France con destino a París, lo que despertó sospechas entre los agentes de Migraciones. A medida que se acercaba a los controles, su comportamiento errático llamó la atención de los oficiales, quienes decidieron realizar un control exhaustivo. Tras ser retirado de la fila, se le practicó una radiografía en el Hospital de Ezeiza, donde se reveló que su aparato digestivo estaba repleto de 74 cápsulas de cocaína que sumaban 720 gramos, lo que representaba un grave riesgo para su vida en caso de que alguna de ellas se rompiera.
A pesar de que el joven fue procesado por contrabando de estupefacientes y permaneció en prisión, su situación cambió drásticamente un mes después, cuando un juez determinó su sobreseimiento al considerar que padecía una enfermedad mental que lo hacía inimputable. Sin embargo, la investigación no se detuvo allí y se descubrió una conexión con su hermana, quien fue identificada como la responsable de involucrarlo en esta peligrosa situación. María M., de 30 años y originaria de La Paz, Bolivia, fue acusada de ser la instigadora del delito y se presentó ante la justicia, donde finalmente aceptó su culpabilidad, recibiendo una pena de tres años de prisión en suspenso.
Durante el juicio, María M. intentó desvincularse de la responsabilidad, señalando que debería haber cuidado mejor de su hermano. Sin embargo, las pruebas obtenidas por la Policía de Seguridad Aeroportuaria indicaron que ella había estado presente en el momento en que el joven fue llevado al Aeropuerto de Ezeiza. Además, su traslado inmediato a Villa Adelina tras la detención de su hermano también despertó sospechas. La mujer, quien cuenta con beneficios sociales, fue condenada como partícipe secundaria, lo que la obliga a cumplir con un régimen de conducta durante el tiempo de su condena.



