La segunda jornada del juicio con jurado popular por la muerte de Ana Buza se centró en los testimonios de varios guardias civiles que estuvieron en el lugar de los hechos. Los agentes señalaron que Rafael, entonces pareja de la joven, se encontraba “excepcionalmente nervioso” y que las circunstancias observadas en ese momento llevaron a considerar inicialmente que Ana había abandonado el vehículo de manera voluntaria, descartando la hipótesis de un atropello.
La audiencia se realizó este lunes en la Audiencia Provincial de Sevilla. Durante la jornada declararon como testigos distintos profesionales que intervinieron en el operativo desplegado tras el incidente ocurrido en septiembre de 2019, cuando Buza tenía 19 años y circulaba junto a Rafael por el tramo de la autovía A-4 que atraviesa Carmona.
Uno de los guardias civiles acudió al Hospital Universitario Virgen Macarena para tomar declaración a Rafael. Según explicó ante el tribunal, el joven estaba “muy alterado” y prácticamente “dando botes”. Los testimonios fueron incorporados al debate a partir de las preguntas de la fiscalía, de la acusación particular, ejercida por la familia de la víctima, y de la defensa.
Rafael enfrenta un pedido de tres años de prisión por parte de la fiscalía, que le atribuye un presunto delito de homicidio imprudente. La familia de Ana Buza, constituida como acusación particular, reclama una pena de veinte años de prisión por un presunto delito de asesinato o, de manera subsidiaria, de homicidio doloso.



