La Generalitat de Cataluña ha iniciado un programa de acogida que se extenderá por seis meses para tres activistas procedentes de Colombia, Nicaragua y El Salvador, quienes enfrentan serias amenazas en sus países de origen. Este esfuerzo se enmarca dentro del Programa Català de Protecció de Defensores i Defensores dels Drets Humans, cuyo objetivo es brindar un espacio seguro y apoyo a quienes luchan por la defensa de los derechos humanos. Según un comunicado oficial del Govern, esta iniciativa busca no solo proteger a las activistas, sino también visibilizar las violaciones de derechos que enfrentan en sus naciones.

Entre las tres beneficiarias se encuentra Yaneth del Pilar Valencia Lerma, quien dirige la Asociación Lila Mujer en Cali, Colombia. Esta organización se centra en la defensa de los derechos de las mujeres y ha sido objeto de hostigamiento y amenazas debido a su labor. Además, la nicaragüense Arlen C., cofundadora de la red de comunicadoras feministas Las Exiliadas, también ha sido incluida en este programa, lo que resalta la gravísima situación que enfrentan las mujeres activistas en Centroamérica, donde la violencia y la represión son preocupantes.

La tercera activista, originaria de El Salvador y vinculada al periodismo, ha decidido resguardar su identidad por razones de seguridad, lo que pone de manifiesto la realidad crítica que viven muchas defensoras de derechos humanos en la región. La decisión de mantener su anonimato no solo es un acto de precaución, sino que también refleja el ambiente hostil en el que operan muchas de estas valientes mujeres. El hecho de que estas activistas necesiten refugio en un país extranjero evidencia la falta de garantías y protección en sus naciones.

El programa de acogida es gestionado por la Comissió Catalana d'Acció pel Refugi, en colaboración con el Ayuntamiento de Sant Cugat del Vallès, en la provincia de Barcelona. Este plan incluye no solo un refugio temporal, sino también atención psicosocial, capacitación y un seguimiento posterior para asegurar que las activistas puedan reintegrarse a una vida digna y segura. Este enfoque holístico es esencial para abordar las múltiples dimensiones del trauma y la violencia que han experimentado.

Jaume Duch, conseller de Unión Europea y Acción Exterior de la Generalitat, enfatizó la importancia de escuchar a las activistas y comprender las causas de su lucha. “Entender sus experiencias implica reconocer el contexto de sus luchas y respetar su valentía”, afirmó Duch. Esta declaración subraya la necesidad de prestar atención a las voces de quienes enfrentan la represión y la violencia, así como la importancia de fomentar un diálogo abierto sobre los derechos humanos en la región.

El conseller también subrayó que la vulneración de los derechos de un individuo afecta el bienestar colectivo, señalando que la defensa de estas activistas es un compromiso de las administraciones locales con la dignidad, la justicia y la libertad. Este programa, por lo tanto, no solo representa una acción de apoyo hacia las activistas, sino que también es una declaración de principios sobre el papel que deben jugar las instituciones para garantizar los derechos humanos y la protección de quienes luchan por ellos.