La reciente desarticulación de una célula del Estado Islámico (EI) que operaba entre Marruecos y España pone de manifiesto la efectividad de la colaboración bilateral en la lucha contra el terrorismo. Desde 2015, este esfuerzo conjunto ha resultado en la detención de 153 individuos vinculados al yihadismo, un hecho que resalta el compromiso de ambos países en la seguridad regional y la prevención de atentados.

La Oficina Central de Investigaciones Judiciales de Marruecos (BCIJ) ha sido clave en esta colaboración, trabajando codo a codo con la Comisaría General de Información (CGI) de España. Desde la creación del BCIJ, se han desarticulado más de 30 células terroristas, lo que refleja una estrategia sistemática y bien coordinada para enfrentar una amenaza que no conoce fronteras. La última operación, que tuvo lugar el 25 de marzo, culminó con la detención de dos sospechosos en Tánger y la captura del líder de la célula en Mallorca, destacando la eficacia de las acciones conjuntas.

Las investigaciones han revelado que la célula desmantelada estaba involucrada en la financiación y el respaldo logístico de combatientes del EI en Somalia, además de estar en la fase de planificación de un ataque en territorio español. Los tres detenidos, cuyas edades oscilan entre los 35 y 43 años, presentan perfiles variados que ilustran la complejidad del fenómeno yihadista. Dos de ellos son marroquíes, uno de los cuales había sido un enlace financiero entre la red y las familias de combatientes en Somalia, mientras que el otro se había radicalizado con la ideología del Frente Al Nusra.

El líder arrestado en Mallorca ha sido calificado como el elemento más peligroso de la red, con responsabilidades en la planificación del atentado y en la canalización de fondos destinados a Marruecos. Este tipo de estructuras organizativas subraya la interconexión entre diferentes grupos terroristas y la necesidad de una respuesta coordinada y efectiva de las autoridades de ambos países. La colaboración entre Madrid y Rabat se basa en el intercambio constante de información sobre amenazas, lo que ha permitido una respuesta proactiva frente a individuos considerados "lobos solitarios" y redes más establecidas.

Desde 2015, el trabajo conjunto ha permitido la detención de 84 individuos en España y 69 en Marruecos, lo que demuestra la naturaleza transnacional del yihadismo. La diversidad de nacionalidades entre los arrestados es un reflejo del alcance global de la ideología extremista y la necesidad de una respuesta internacional que contemple este fenómeno en su totalidad. En este sentido, las operaciones realizadas por el BCIJ han ayudado a prevenir atentados de gran envergadura en España, contribuyendo a la seguridad tanto local como regional.

Entre las operaciones más destacadas se encuentra la desarticulación de una célula afín al EI en 2017, que resultó en seis arrestos, y otra en 2019 que buscaba fabricar explosivos para atacar objetivos de seguridad. Además, en 2024, se desmanteló una red que contaba con nueve individuos vinculados al EI, distribuidos entre el norte de Marruecos y varias ciudades españolas. Estas acciones no solo han debilitado las capacidades operativas de los grupos terroristas, sino que también han aumentado la sensación de seguridad entre la población.

En conclusión, la cooperación entre Marruecos y España en la lucha contra el terrorismo se ha consolidado como un modelo a seguir en la región. La desarticulación de células terroristas y la detención de yihadistas son el resultado de un esfuerzo conjunto que combina inteligencia, intercambio de información y operativos coordinados. A medida que la amenaza yihadista sigue evolucionando, la colaboración entre estos dos países será fundamental para enfrentar los desafíos que se presenten en el futuro.