La Cámara Nacional de Casación en lo Criminal y Correccional ha confirmado la absolución de Guido Pascuccio, quien había sido acusado por la muerte de su pareja Micaela Rascovsky. Este fallo se produce en un contexto de gran atención mediática y social, dado que el caso ha suscitado un debate intenso sobre cuestiones de género y justicia penal en el país. La decisión del tribunal se basa en la falta de pruebas concluyentes que puedan sostener la hipótesis de culpabilidad, aplicando el principio de "in dubio pro reo", que establece que ante la duda, se debe favorecer al acusado.

Micaela Rascovsky fue encontrada sin vida, lo que llevó a la detención de Pascuccio, quien es abogado y había permanecido en prisión durante un año y nueve meses mientras se desarrollaba el proceso judicial. Su defensa logró que un tribunal lo absolviera de los cargos que se le imputaban, y ahora la confirmación por parte de la Cámara de Casación refuerza esa decisión, cerrando un capítulo que había generado gran expectativa tanto en el ámbito judicial como en la opinión pública.

El fallo de Casación desestimó los recursos presentados por la fiscalía y la parte querellante, que buscaban revertir la sentencia del Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional Nº10. En este sentido, la defensa de Pascuccio, liderada por los abogados Fabián Lertora y Juan Pablo de Feo, abogó por la confirmación de la absolución, lo que finalmente fue respaldado por los jueces Gustavo Bruzzone, Alberto Huarte Petite y Pablo Jantus. Estos magistrados analizaron a fondo los planteamientos en contra del veredicto y decidieron mantener la posición del tribunal anterior.

Durante el juicio, el fiscal general Guillermo Morosi había argumentado que la conducta de Pascuccio fue determinante en la muerte de Rascovsky, al no haber solicitado asistencia médica ni trasladarla a un centro de salud. La acusación sostenía que dicha omisión había llevado directamente al fallecimiento de la joven, resaltando la responsabilidad del acusado en lo que se consideró un abandono de persona seguido de muerte, además de lesiones agravadas por el vínculo y por violencia de género.

La querella fue aún más contundente en sus acusaciones, afirmando que Pascuccio había asesinado a Micaela y había manipulado la escena del crimen para protegerse. Este enfoque exigía una pena de prisión perpetua por femicidio, argumentando que había mediado violencia de género en el caso. Sin embargo, la Cámara de Casación se alineó con la valoración probatoria del tribunal anterior, concluyendo que no existían evidencias suficientes que justificaran una condena.

En su resolución, los jueces hicieron hincapié en el exhaustivo análisis de las pruebas realizado por el tribunal oral, señalando que la imposibilidad de corroborar la hipótesis acusatoria llevaba inevitablemente a la absolución de Pascuccio. Además, cuestionaron la actuación de un policía que, según los jueces, no informó adecuadamente sobre el estado de Rascovsky en el lugar de los hechos, lo que podría implicar tanto una negligencia como un posible encubrimiento de información relevante para la investigación.

Por último, los magistrados también criticaron algunos de los argumentos presentados por la fiscalía y la querella, considerando que varias de las hipótesis planteadas eran meras especulaciones sin el respaldo necesario en la evidencia. La controversia sobre la hora exacta de la muerte de Micaela fue uno de los puntos más debatidos, evidenciando la complejidad del caso y las dificultades inherentes a la obtención de pruebas concluyentes. La resolución de la Cámara de Casación marca un hito en la discusión sobre la aplicación de la justicia en casos de violencia de género y la necesidad de contar con pruebas contundentes para sustentar acusaciones tan graves.