El proceso de jury contra los fiscales a cargo de la investigación del asesinato de Nora Dalmasso ha entrado en su fase decisiva, con el inicio de las declaraciones finales ante el tribunal encargado de evaluar la actuación profesional de Javier Di Santo, Daniel Miralles y Luis Pizarro. Este caso, que conmovió a la sociedad argentina desde su ocurrencia en noviembre de 2006 en Río Cuarto, se ve ahora envuelto en un nuevo capítulo que pone en tela de juicio la eficacia y ética de quienes estaban destinados a impartir justicia.

La audiencia de alegatos comenzó con la intervención de la fiscal Betina Croppi, quien no escatimó críticas hacia sus colegas, afirmando que el mal desempeño en la investigación está más que comprobado. Croppi hizo un llamado a la destitución de los fiscales, señalando que las pruebas en contra de ellos son contundentes. “El sospechoso, Roberto Barzola, estaba a la vista y no se tomaron las medidas adecuadas”, enfatizó la fiscal, denunciando así la falta de acción inmediata por parte de los responsables de la causa.

El caso de Dalmasso ha sido un tema recurrente en el debate público argentino, no solo por el brutal asesinato de la mujer, sino también por las irregularidades que han rodeado la investigación. La fiscal Croppi destacó que la ineficacia de los fiscales ha complicado seriamente el proceso judicial. “El jury es un hecho sin precedentes en este tipo de casos. La complejidad de la acusación contra tres fiscales refleja serias falencias en la investigación”, explicó, mientras subrayaba que la situación actual es resultado de una cadena de errores que comenzaron desde los primeros días tras el hallazgo del cadáver.

Durante su exposición, Croppi recordó las primeras horas del caso, donde las acciones de los forenses fueron cruciales, pero insuficientes. Se mencionó el hallazgo de elementos clave como el cinto de la bata y la presencia de vello pubiano, que, según Croppi, no fueron debidamente considerados. “Las pruebas fueron escasas y las falencias en la recolección de datos impactaron directamente en el desarrollo de la causa”, argumentó la fiscal, quien insistió en que la investigación estuvo plagada de errores que podrían haber alterado el rumbo del caso.

La fiscal también hizo hincapié en cómo la narrativa en torno a la vida personal de Nora Dalmasso fue manipulada desde el comienzo de la investigación. Indicó que la primera hipótesis apuntaba a un posible amante como el autor del crimen, mientras que nunca se consideró la posibilidad de que pudiera haber sido víctima de abuso. “Di Santo intentó imponer la noción de promiscuidad de Nora, lo que desvió la atención de las verdaderas evidencias”, lamentó Croppi. Esta declaración pone en evidencia la falta de objetividad en la investigación, que parece haber favorecido estigmas sociales en lugar de buscar la verdad.

El relato se torna aún más inquietante cuando Croppi detalla cómo, en medio del velorio de Dalmasso, se tomó declaración a Barzola, quien afirmó haber estado en la casa de los Macarrón el día del asesinato. “Nadie prestó atención a este testimonio”, continuó Croppi, planteando la inquietante pregunta de por qué un sospechoso se encontraba en la escena del crimen sin que se le considerara como tal en ese momento. “Las alertas sobre Barzola eran evidentes, pero no se siguieron las pistas”, añadió, mencionando la declaración de la madre de la víctima y otros testimonios que señalaban al carpintero como un posible implicado.

Finalmente, Croppi concluyó su alegato reafirmando que los resultados de la autopsia indicaban que Nora había fallecido en la mañana del sábado, lo que ubicaba a Barzola en el lugar y momento del crimen. “Es fundamental que se evalúe la responsabilidad de los fiscales en esta investigación fallida”, sentenció, dejando en claro que el futuro de la justicia en este caso depende de la correcta evaluación de la actuación de los fiscales involucrados. Este jury no solo es un juicio a la ineficacia, sino un llamado a la reflexión sobre la importancia de una investigación minuciosa y objetiva.