El juicio por la muerte de Diego Maradona ha estado marcado por una serie de tensiones y controversias que se intensificaron durante la undécima audiencia del proceso. Este martes, el tribunal se vio obligado a interrumpir la sesión poco después de su inicio debido a un planteo realizado por el abogado querellante Eduardo Ramírez, quien representa a Diego Maradona Junior. Ramírez solicitó que Leopoldo Luque, el neurocirujano imputado en la causa, dejara de declarar de manera sistemática, un pedido que generó un nuevo escándalo en el marco de este mediático juicio.

El conflicto surgió justo antes de que Luque retomara su declaración ante el Tribunal Oral en lo Criminal N°7 de San Isidro, tras la suspensión de su testimonio en la audiencia anterior. La interrupción de la jornada anterior se debió a una situación delicada en la que Gianinna Maradona, al ver una foto de la autopsia de su padre, sufrió una descompensación que obligó a los jueces a levantar la sesión. Este contexto añade una capa de sensibilidad emocional al juicio, que ya es complejo tanto en términos legales como mediáticos.

Luque ha declarado en seis ocasiones ante la corte, un número significativo en comparación con el proceso de 2025, donde no había presentado su testimonio. Su defensa se centra en contrarrestar las acusaciones que enfrenta, que lo señalan como responsable de homicidio simple con dolo eventual, lo que podría acarrearle una pena de entre ocho y veinticinco años de prisión. La estrategia del neurocirujano ha sido criticar la gestión del proceso judicial, sosteniendo que su defensa es necesaria para esclarecer su situación ante los jueces.

Ramírez argumentó que las constantes declaraciones de Luque están obstaculizando el avance del juicio y generando demoras en la producción de pruebas. Esta afirmación fue respaldada por el abogado Fernando Burlando y, en parte, por los fiscales Patricio Ferrari y Cosme Iribarren, quienes si bien no solicitaron la prohibición de las declaraciones del imputado, sí propusieron que Luque declare solo después de que lo hagan los testigos. Esta solicitud revela una clara preocupación por el orden procesal y la necesidad de mantener la fluidez del debate.

La fiscalía se mostró contundente al criticar la táctica que está utilizando Luque, argumentando que sus intervenciones están interrumpiendo el normal desarrollo del juicio. Según expresaron, las declaraciones del neurocirujano parecen más un alegato que un testimonio, lo que podría perturbar la lógica del proceso judicial. La fiscalía enfatizó que es fundamental seguir un orden en las declaraciones para garantizar la objetividad y la claridad en la presentación de evidencias.

Por su parte, Francisco Oneto, abogado defensor de Luque, expuso su indignación ante el planteo de los acusadores. En su defensa, Oneto cuestionó la noción de que las declaraciones de Luque están provocando demoras en el debate, acusando a los querellantes de realizar planteos improcedentes que, a su juicio, son los verdaderos responsables de la dilatación del proceso. Su intervención fue respaldada por todas las defensas presentes, quienes defendieron el derecho de los imputados a declarar cuantas veces consideren necesario, sosteniendo que limitar este derecho podría sentar un peligroso precedente en futuros juicios.

Este intercambio de argumentos y la tensión en la sala reflejan no solo las complejidades del caso Maradona, sino también las dinámicas propias de un juicio mediático, donde la presión pública y emocional juega un papel crucial. A medida que el caso avanza, la atención se centra en cómo se manejarán las futuras declaraciones de Luque y qué impacto tendrán en el desenlace de un proceso que ya ha capturado la atención del país y más allá.