El juicio relacionado con la muerte de Diego Armando Maradona continúa en los tribunales de San Isidro, donde este jueves se esperaba una jornada crucial para la reconstrucción de los eventos que rodearon las últimas horas de vida del icónico futbolista argentino. A pesar de las expectativas, el neurocirujano Leopoldo Luque solicitó una ampliación de su declaración, lo que llevó a la suspensión de otros testimonios programados, incluyendo el de Gianinna Maradona, la hija del astro, así como los de otras personas vinculadas al caso.
La decisión de Luque de ampliar su testimonio se produjo después de que el tribunal rechazara considerar como nueva evidencia ciertas declaraciones hechas en medios de comunicación. Al inicio de su declaración, Luque se manifestó como inocente y expresó su pesar por el fallecimiento de Maradona. A lo largo de su intervención, el neurocirujano revisó detalles sobre su relación con el futbolista y el estado de salud de Maradona durante sus últimos días en internación domiciliaria, ofreciendo una perspectiva que busca defender su papel en el tratamiento del exjugador.
Luque abordó el diagnóstico que se determinó en la autopsia, que reveló una insuficiencia cardíaca crónica con miocardiopatía dilatada, agregando que esta se vio agravada por la falta de tratamiento adecuado en los días previos a su muerte. Según su declaración, la evaluación médica de Maradona fue compleja y no puede ser plenamente comprendida a partir de una autopsia, ya que este procedimiento no puede establecer con precisión el cuadro clínico del paciente. En este sentido, el neurocirujano argumentó que la autopsia no incluyó mediciones necesarias para un análisis más exhaustivo de la condición cardiaca de Maradona, lo que, según él, limita la validez de las conclusiones extraídas.
El médico también hizo hincapié en que Maradona no recibió medicamentos cardíacos desde 2007, y que en ese periodo el doctor a cargo del tratamiento no era él, sino otro profesional. A lo largo de su relato, Luque se apoyó en documentos y pruebas concretas para respaldar sus afirmaciones, insistiendo en que su intención no era emitir juicios subjetivos, sino presentar un análisis basado en la evidencia existente.
Durante su declaración, Luque tocó otros puntos críticos, como el manejo del edema pulmonar y el proceso de resucitación que se llevó a cabo tras el fallecimiento de Maradona. Denunció que el paciente estuvo siendo reanimado durante aproximadamente una hora, a pesar de que ya había fallecido, lo que él considera un procedimiento inadecuado. También cuestionó la teoría del tiempo de agonía presentada por la acusación, sugiriendo que el tiempo total de reanimación no fue un indicador exacto del estado del paciente en esos momentos cruciales.
El neurocirujano también se refirió a la controversia en torno a la medición de coágulos y el criterio para determinar la agonía de un paciente, afirmando que no existe un consenso claro al respecto en la literatura médica. De este modo, Luque defendió su postura al señalar que la duración de la agonía es un concepto difícil de precisar y que, por lo tanto, no se puede establecer un marco temporal exacto que determine la situación de Maradona en sus últimas horas de vida. La jornada en los tribunales, marcada por la ampliación de declaraciones y la suspensión de testimonios esperados, pone de relieve la complejidad del caso y las diferentes perspectivas que se presentan en torno a la muerte del emblemático futbolista argentino.



