En el marco del juicio por el femicidio de Mercedes Kvedaras, ocurrido en un country de Salta, la hermana de la víctima ofreció un desgarrador relato sobre el sufrimiento que vivió Mercedes en los días previos a su trágico desenlace. La declaración, que expone el calvario de la mujer, se centró en las violencias físicas y psicológicas que sufrió a manos de su pareja, José Eduardo Figueroa, quien enfrenta acusaciones graves por el hecho. Esta jornada judicial se ha convertido en un momento crucial para desentrañar los detalles de una relación marcada por el miedo y la opresión, con la esperanza de que la justicia prevalezca.

La hermana de Mercedes describió una serie de episodios violentos que marcaron la convivencia entre la víctima y el imputado, destacando que el clima de violencia se había intensificado en los últimos meses. Según su testimonio, la mujer había decidido poner fin a su relación, una determinación que resultó en una escalada de conflictos y amenazas por parte de Figueroa. La declaración permitió al tribunal vislumbrar el estado de angustia y temor que dominó la vida de Mercedes, así como la desesperación que la llevó a buscar una salida de esa situación tóxica.

Entre los relatos más impactantes, la testigo mencionó que Figueroa había intentado ahorcar a su esposa en un episodio de ira descontrolada, además de haberle propinado golpizas que dejaron marcas físicas y emocionales. Mercedes vivía en un estado de constante vigilancia y control, lo que limitaba su libertad y autonomía. La hermana también compartió que hubo momentos en los que el acusado humilló a Mercedes, arrojándole agua y salsa de soja, conductas que reflejan un patrón de abuso que no solo afectaba a la víctima, sino también a sus hijos, quienes eran testigos del sufrimiento de su madre.

El testimonio también incluyó la preocupación creciente de Mercedes ante el comportamiento errático de su pareja, quien la seguía en su vehículo, generando un ambiente de terror. La hermana enfatizó que estos episodios de acoso se habían vuelto más frecuentes y que la víctima se sentía atrapada en una relación que parecía no tener salida. Este contexto de violencia no solo es un reflejo de la situación individual de Mercedes, sino que también pone de manifiesto los problemas más amplios de violencia de género que persisten en la sociedad actual.

Durante la audiencia, se presentaron también informes de dos psicólogos del Poder Judicial, quienes evaluaron la salud mental de Figueroa. Los especialistas concluyeron que el imputado presenta un buen uso de sus facultades mentales, pero subrayaron que tiene una tendencia a evitar enfrentar problemas, lo que podría desencadenar reacciones impulsivas y agresivas en situaciones de estrés. Estos análisis son fundamentales para comprender el perfil del acusado y la dinámica de poder que existía en la relación, elementos que serán clave en la resolución del caso.

Además, dos trabajadoras sociales testificaron sobre la situación económica de la familia, revelando que dependían financieramente de Figueroa, pero que las decisiones sobre el hogar eran tomadas en conjunto. Esto añade otra capa de complejidad al caso, ya que la dependencia económica es a menudo un factor que perpetúa el ciclo de violencia en las relaciones abusivas.

Los jueces, Cecilia Flores Toranzos, Eduardo Sángari y Leonardo Feans, decidieron suspender la audiencia hasta el 16 de noviembre, momento en que se reanudarán las presentaciones de pruebas y testimonios. Este receso permitirá a la corte continuar profundizando en el contexto familiar y emocional que rodeó a Mercedes y Figueroa, buscando esclarecer las responsabilidades penales en un caso que ha conmocionado a la sociedad salteña y a todo el país.