El tribunal de San Lorenzo inició el juicio contra dos hombres acusados del asesinato de Gonzalo Cucit, un caso que ha conmocionado a la comunidad local. El crimen tuvo lugar el 30 de julio de 2024, cuando Cucit, tras acordar la venta de su automóvil, fue emboscado y asesinado en un aparente robo. La fiscalía ha solicitado la pena máxima de prisión perpetua para los imputados, argumentando que el asesinato fue motivado por el intento de robarle sus pertenencias y asegurar la impunidad de sus actos.
Según la reconstrucción presentada por la fiscalía, Gonzalo Cucit había salido de su hogar en Correa alrededor de las 19:20, con destino a una reunión en Luis Palacios, donde planeaba concretar la venta de su Ford Fiesta a un hombre identificado como Ramón Alberto Rojas. A medida que avanzaba hacia su encuentro, Cucit fue dirigido por diferentes puntos de la región hasta llegar al kilómetro 22,5 de la ruta 34, donde su cuerpo fue encontrado con cinco disparos de bala de calibre 9 milímetros y signos de golpes en la cabeza.
Los acusados, Ramón Rojas e Iván Castillo, fueron arrestados dos días después del homicidio en una cabaña del parque Sarmiento de Carcarañá. Durante el operativo policial, se incautaron varios elementos que vinculan a los sospechosos con el crimen, incluyendo teléfonos móviles y prendas de vestir que coincidían con las que llevaban al momento del asesinato. Además, fue recuperada la camioneta Ford EcoSport que, según la fiscalía, ambos habrían utilizado para escapar de la escena.
La secuencia de los eventos, tal como la presentó la fiscalía, revela que tras reunirse con Rojas en la ruta 9, Cucit fue llevado a distintos lugares, incluyendo una estación de servicio en Roldán, donde se lo vio hablando brevemente con Rojas. Posteriormente, ambos vehículos continuaron su trayecto hacia la ruta A-012, donde finalmente se produjo el ataque. Los agresores despojaron a Cucit de su automóvil y otros objetos personales antes de dispararle al menos cinco veces y golpearlo con un objeto contundente.
El contexto del crimen también se ve influenciado por la vida personal de la víctima. Según información proporcionada por su círculo cercano, Cucit se encontraba vendiendo sus pertenencias para hacer frente a una deuda relacionada con problemas de consumo de drogas. Un testimonio en la investigación menciona a un hombre apodado "Monito", quien habría estado involucrado en la provisión de drogas a Cucit y que fue detenido previamente, aunque no llegó a ser juzgado.
Una de las piezas clave en este caso es la evidencia digital. El análisis de las antenas telefónicas ha confirmado la presencia de los acusados en las ubicaciones relacionadas con el crimen durante el horario del ataque. Además, en el teléfono de Rojas se encontró un mensaje que sugería la necesidad de "borrar las conversaciones con la persona fallecida", así como una tarjeta de memoria que pertenecía a Cucit, lo que añade un elemento más a la trama de este asesinato. El juicio, que se lleva a cabo ante los jueces Marisol Usandizaga, Ariel Cattaneo y Griselda Strólogo, promete arrojar más luz sobre los detalles de este trágico suceso que ha dejado una profunda huella en la comunidad.



