En el marco del 'Plan de Prevención y Actuación en Incendios Forestales', la Guardia Civil ha iniciado una investigación contra un agricultor de Lorca, en la región de Murcia, al considerarlo presunto responsable de un incendio forestal por negligencia. La situación se originó a finales de mayo en el área conocida como El Jardín, en la diputación de Fontanares, donde el agricultor dejó sin extinguir una quema de restos agrícolas, lo que provocó un fuego que arrasó una extensa superficie.
El incendio afectó una extensión total de 58.000 metros cuadrados, equivalentes a seis hectáreas. De esta superficie, más de la mitad, aproximadamente 33.000 metros cuadrados, correspondían a suelo forestal con monte bajo y matorral, que incluye especies arbustivas protegidas. Los 25.000 metros cuadrados restantes abarcaron un erial y una explotación agrícola de almendros, lo que evidencia el impacto significativo sobre el entorno natural y la propiedad agrícola local.
Las investigaciones, llevadas a cabo por el Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) de la Guardia Civil, junto a agentes medioambientales de la Brigada de Investigación de Delitos Ambientales (BRIDA), llevaron a cabo una minuciosa inspección técnica en el lugar del siniestro. Los expertos determinaron que el foco inicial del incendio se originó en una pira de restos de poda de almendros, que no fue debidamente apagada antes de que el agricultor abandonara la zona.
El fuego, que se propagó rápidamente hacia una masa forestal situada a tan solo 50 metros del lugar de la quema, se vio favorecido por la sequedad de la vegetación y la imprudente decisión de dejar los rescoldos sin apagar. La combinación de estos factores permitió que las llamas se extendieran de manera descontrolada, representando una amenaza tanto para el medio ambiente como para la seguridad de las personas en las cercanías.
El agricultor contaba con el permiso administrativo necesario para la quema de los restos agrícolas; sin embargo, su actuación contravino varias normativas de seguridad fundamentales. En particular, la investigación reveló que el fuego fue iniciado bajo condiciones climáticas adversas, con rachas de viento que superaban los 15 km/h, cuando la normativa prohíbe explícitamente realizar quemas si el viento excede los 5 km/h. Este incumplimiento pone de relieve la falta de responsabilidad en la gestión de las prácticas agrícolas y la necesidad de una mayor conciencia sobre el riesgo de incendios.
Adicionalmente, los agentes constataron que el agricultor no había implementado la faja cortafuegos de 20 metros de ancho que exige la ley para aislar la zona de trabajo del bosque circundante. Este incumplimiento de las medidas de seguridad agrava la situación y resalta la importancia de seguir las regulaciones establecidas para prevenir desastres naturales. Las diligencias realizadas por la Guardia Civil ya han sido presentadas ante los juzgados de instrucción de Lorca, donde se determinarán las acciones legales a seguir en este caso.
Este evento pone en evidencia la relevancia de la educación y el cumplimiento de normativas en la agricultura, especialmente en épocas de alto riesgo de incendios. La comunidad agrícola debe ser consciente de que la negligencia no solo afecta sus tierras, sino que también pone en peligro el medio ambiente y la seguridad de toda la población. La responsabilidad individual en el manejo de prácticas como la quema de residuos es crucial para proteger los recursos naturales y evitar tragedias que podrían ser prevenidas con una adecuada gestión del riesgo.



