El día de ayer dio inicio el juicio en Rosario contra un hombre, identificado como “Joni” G., quien enfrenta la acusación de haber provocado la muerte de su pareja, Natalia Coronel, en un trágico incidente ocurrido en diciembre de 2022. La Fiscalía sostiene que, tras una discusión violenta, el imputado empujó a la víctima hacia la calle, donde fue atropellada por un vehículo que pasaba en ese momento. La mujer, madre de dos hijos y de 41 años, sufrió graves lesiones que la llevaron a un prolongado estado de agonía hasta su fallecimiento en marzo de 2023.
Natalia Coronel vivía en situación de calle junto al acusado, lo que añade un contexto complejo a este caso de violencia de género, que ha captado la atención de la comunidad y de las autoridades. En la primera audiencia del juicio, la fiscal Andrea Vega presentó un relato escalofriante de los hechos, que incluyó no solo el empujón fatal, sino también un trasfondo de violencia física y psicológica. Se mencionaron golpes, amenazas con un arma blanca y un ambiente de hostilidad constante entre la pareja, lo que según la Fiscalía, evidencia un patrón de abuso que culminó en la tragedia.
El incidente tuvo lugar el 25 de diciembre de 2022, alrededor de las 20 horas, en las cercanías de la iglesia Nuestra Señora del Pilar, en el barrio República de la Sexta. Tras el empujón, Coronel quedó tendida en el asfalto y fue atropellada por un Renault Megane negro. El conductor del vehículo, que inicialmente continuó su camino, regresó poco después y se entregó a la Policía. La fiscal Vega argumentó que el imputado utilizó el automóvil como un medio deliberado para causar la muerte de la mujer, transformando un altercado en un acto letal.
Luego del accidente, Coronel fue asistida por los servicios de emergencia, quienes constataron politraumatismos severos. Fue trasladada al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (HECA), donde luchó por su vida hasta el 16 de marzo de 2023. La causa de muerte se determinó como una complicación multiorgánica derivada de un traumatismo craneal grave, lo que llevó a que la carátula del caso cambiara de lesiones graves a homicidio doblemente agravado por la relación de pareja y por la existencia de violencia de género.
Durante la audiencia, el acusado negó haber mantenido una relación con Coronel y aseguró que fue él quien recibió agresiones durante la discusión. Sin embargo, la defensa argumentó que no había intención de matar, contradiciendo los testimonios de varios testigos que presenciaron el suceso. Algunos de ellos afirmaron que tanto el imputado como la víctima estaban armados, y se encontraron evidencias en la escena, incluyendo un cuchillo y un palo, que podrían indicar un nivel de violencia premeditado en el contexto de la pelea.
A su vez, la investigación reveló que la pareja enfrentaba problemas de adicción y vivía en condiciones precarias. Un testigo que compartía noches con ellos describió un ciclo de peleas y consumo de drogas, evidenciando un entorno de caos y descontrol que permeaba su relación. "Siempre discutían, se drogaban y se peleaban", relató, lo que subraya la complejidad de la situación y el contexto en el que ocurrió el fatídico incidente.
Este caso no solo pone de relieve la problemática de la violencia de género en Argentina, sino que también invita a reflexionar sobre las condiciones de vulnerabilidad en las que muchas personas viven, lo que puede llevar a situaciones extremas como la que se está juzgando. La comunidad espera que el juicio sirva como un ejemplo de justicia para las víctimas de la violencia, así como un llamado a la acción para abordar las causas subyacentes de estos trágicos eventos.



