Puerto Príncipe y Santo Domingo se encuentran en un momento crítico con la llegada de las primeras tropas de la nueva Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF, por sus siglas en inglés), creada por las Naciones Unidas en 2025. Este despliegue, que incluye efectivos procedentes de Chad, se produce en un contexto de creciente violencia y descontrol por parte de las bandas en Haití, que han ampliado su dominio más allá de la capital, Puerto Príncipe, hacia otras regiones del país. La llegada del contingente chadiano marca un hito en los esfuerzos internacionales para estabilizar a la nación caribeña, que ha sido escenario de crisis humanitarias y de seguridad en los últimos años.

La GSF, que cuenta con un total de 5.500 efectivos, tiene como cometido principal hacer frente a las pandillas que han proliferado en el país. El organismo de la ONU comunicó a través de las redes sociales que este primer grupo de tropas chadianas ha llegado a Haití, aunque la recepción fue discreta y no hubo un anuncio formal por parte de las autoridades haitianas. Este hecho refleja una atmósfera de incertidumbre en el país, donde las expectativas sobre la efectividad de esta nueva misión son moderadas, dado el fracaso de la anterior Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad (MSS).

Desde que la MSS fue reemplazada por la GSF, Haití ha sido testigo de un aumento alarmante de la violencia entre bandas, fuerzas de seguridad y grupos de autodefensa, con un saldo trágico de 5.519 muertos y 2.608 heridos desde marzo de 2025 hasta enero de este año. El despliegue de la GSF se produce en un clima donde las bandas han extendido su influencia a varios departamentos del país, generando un caos que ha llevado a la población a vivir en una constante situación de miedo. La situación se agrava aún más con recientes enfrentamientos armados entre la Policía Nacional de Haití (PNH) y pandilleros, lo que subraya la fragilidad del orden público.

La PNH reportó enfrentamientos en el departamento de Artibonite, en el norte de la capital, donde el domingo pasado se produjo una masacre que dejó al menos 70 muertos. Este ataque, atribuido al grupo armado conocido como 'Gran Grif', ha despertado la indignación de diversas organizaciones no gubernamentales y de la misma ONU, que denunciaron la falta de acción efectiva por parte del gobierno haitiano en la contención de esta violencia. La ONG Collectif Défenseurs Plus, en particular, ha criticado la aparente inacción del gobierno, insinuando que esta podría ser interpretada como complicidad ante los actos de barbarie que están ocurriendo en el país.

En medio de este panorama de caos, la Cancillería de la República Dominicana también ha tomado cartas en el asunto. El canciller dominicano, Álvarez, se reunió con Atul Khare, subsecretario general del Departamento de Apoyo Operacional de la ONU, para discutir el apoyo que la República Dominicana puede ofrecer a la GSF. Este apoyo incluye facilidades para el tránsito de personal y equipos, así como servicios médicos, lo que podría ser fundamental para el éxito de la misión internacional en Haití.

La situación en Haití es un recordatorio de la complejidad de los desafíos que enfrenta la comunidad internacional al intentar restaurar la paz y la seguridad en un país que ha sido históricamente vulnerable a crisis políticas y sociales. La GSF se enfrenta a un reto monumental, ya que el contexto actual no solo exige una respuesta militar, sino también un enfoque integral que aborde las raíces de la violencia y la inestabilidad en la región. La esperanza es que esta nueva fuerza pueda ofrecer soluciones efectivas y duraderas, pero el camino hacia la recuperación de Haití está lleno de obstáculos y desafíos.