El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, manifestó su profunda preocupación por el deterioro de la situación en el norte de Etiopía, donde los enfrentamientos en la región de Tigray y zonas cercanas se intensificaron durante las últimas horas. Según advirtió, las hostilidades también se extendieron hacia territorios próximos.

Uno de los principales motivos de alarma es la toma y ocupación de los aeropuertos de Mekelle, Axum y Shire. El dato fue señalado por el portavoz de Guterres, Stéphane Dujarric, en una declaración oficial, en la que describió un escenario marcado por el incremento de la violencia y el agravamiento de las condiciones de seguridad.

Frente a este panorama, Guterres reclamó a todas las partes involucradas que reduzcan de inmediato la tensión y actúen "con máxima moderación", con el objetivo de evitar que la confrontación derive en una crisis de mayores dimensiones.

La ONU también ubicó la protección de la población civil entre sus prioridades y pidió a los actores implicados que permitan el desplazamiento "seguro y sin obstáculos" de las organizaciones y los socios humanitarios. El objetivo es que puedan brindar asistencia a las personas afectadas. En ese sentido, la organización advirtió sobre la necesidad de evitar cualquier medida que pueda ampliar el conflicto y generar consecuencias todavía más graves para la población y la estabilidad regional.