El inicio de semana se tornó trágico para los propietarios de una empresa de montajes industriales en Gran Rosario, quienes descubrieron un robo devastador a su llegada a la sede de la firma. Este hecho, que tuvo lugar durante el fin de semana en la localidad de Capitán Bermúdez, dejó a la compañía sin casi 30 millones de pesos en efectivo, además de cheques en blanco y documentación valiosa que aún se está verificando. La noticia, que ha conmocionado a la comunidad empresarial local, pone de manifiesto las crecientes preocupaciones sobre la seguridad en la región.
Los delincuentes, que actuaron con un notable grado de planificación, lograron ingresar a las instalaciones de la empresa tras cortar el suministro eléctrico. Este acto deliberado dejó inoperativas las cámaras de seguridad y el sistema de alarmas, permitiendo a los ladrones llevar a cabo su cometido sin ser detectados. El hecho se produjo en un contexto donde la seguridad se ha convertido en una preocupación constante para las empresas, especialmente aquellas que manejan sumas significativas de dinero.
Al llegar a la sede de Rafa SA, ubicada en Pomilio al 103, los empleados se encontraron con los accesos forzados y la caja fuerte vacía. Según informes, los ladrones, utilizando técnicas de escruche, se dirigieron directamente al área administrativa en busca del dinero, lo que sugiere un conocimiento previo sobre la disposición de los bienes de la empresa. Este tipo de robos organizados no solo afectan la economía de las víctimas, sino que también generan un clima de inseguridad en el ámbito laboral, afectando la confianza de los trabajadores y la dirección de la firma.
La investigación del caso ha sido asumida por la Unidad Regional XVII de San Lorenzo, que está llevando a cabo un exhaustivo análisis de huellas y registros. Además, se están recolectando testimonios de empleados y personal de la compañía, en un intento por reconstruir los hechos y establecer una línea de tiempo precisa. La posibilidad de que un “entregador”, alguien con información privilegiada sobre la empresa, haya facilitado datos cruciales a los delincuentes, no se descarta, lo que añade un nivel de complejidad a la investigación.
El contexto de este robo cobra mayor relevancia si se considera un hecho reciente en el que la Policía Bonaerense detuvo a un sospechoso tras un robo similar, donde se sustrajeron 31 millones de pesos en Ituzaingó. En aquel caso, la activación de un celular robado permitió a las autoridades rastrear a los implicados. Este patrón de robos bien organizados resalta la necesidad de que las empresas implementen medidas de seguridad más estrictas, no solo físicas, sino también tecnológicas, para proteger sus activos más valiosos.
Rafa SA se especializa en el sector industrial, enfocándose en servicios relacionados con energía, petróleo y gas, y cuenta con talleres en Ricardone donde se desarrollan parte de sus operaciones. La afectación económica por este robo es significativa, no solo por el dinero perdido, sino también por la posible interrupción de sus actividades y la desconfianza generada entre sus empleados y socios comerciales. Hasta el momento, no se han reportado arrestos, y la investigación continúa abierta, con la esperanza de identificar a los responsables y recuperar los bienes sustraídos.



